Presencia de maestras y maestros en cada aula es un acto insustituible de compromiso y esperanza. Con paciencia, entrega y amor, dedican su vida a formar a las nuevas generaciones
MEMORANDUM 2.-
En marco del Día de las y los Maestros, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) señala que las y los profesores son “insustituibles” en la tarea de “construir un México solidario, libre, formado y pacífico” y lamenta que enfrenten una “excesiva burocracia” y “contextos políticos y magisteriales que más que fortalecer su vocación y ofrecerles lo necesario para cumplir con su noble misión, lucran en beneficio de intereses muy distintos al bien de la infancia y adolescencia o a favor de su desempeño magisterial”. Ramón Castro, presidente de la CEM y obispo de Cuernavaca, Héctor Pérez, secretario general del organismo episcopal y obispo auxiliar de México y Alfonso Cortés, responsable de la Dimensión para la Pastoral educativa y de cultura, y arzobispo emérito de León, expresaron su “gratitud y cercanía a las maestras y maestros de México”. Señalan que su presencia en cada aula “es un acto insustituible de compromiso y esperanza. Con paciencia, entrega y amor, dedican su vida a formar a las nuevas generaciones como un artesano moldea su pieza o un campesino labra su tierra; por ello, su vocación es una misión de esperanza para nuestro país”. Los prelados destacaron que les “asombra su capacidad de adecuarse a los nuevos tiempos”, sobre todo en medio de la “complejidad de este cambio cultural que fragmenta al ser humano, lo envuelve en la incertidumbre con tanta información y tan poca formación, y lo introduce en un mundo global, digital y vertiginoso”. Afirman que en ese contexto, “su opción y tarea sigue siendo vitales para ofrecer los conocimientos y competencias necesarios que ayuden a sus alumnos a asumir los retos que el futuro traerá”. Consideraron que la vocación educativa de los docentes “es mucho más que transmitir conocimientos: es tocar el corazón de las personas, despertar su interioridad, acompañarlas en la búsqueda de la verdad y ayudarlas a descubrir su dignidad y su vocación humana”. Exhortaron a “no perder de vista la cuestión humana fundamental: una mirada atenta a cada alumno, un corazón abierto a sus necesidades, así como el constante encuentro con sus alumnos en la entrega, la generosidad y la audacia pedagógica”. De igual forma llamaron a las madres y padres, directivos, autoridades y a los mismos estudiantes, a “concretar alianzas, un pacto educativo, que supere las incomprensiones del Sistema Educativo Nacional y los intereses particulares, y sea capaz de diseñar nuevos mapas de esperanza, que ayuden a reconstruir el tejido social, a formar ciudadanos responsables y a promover una cultura de paz”. Las maestras y maestros de México son “artesanos de la humanidad, son los protagonistas que encarnan y dan sentido a todos los esfuerzos educativos de la sociedad”, por lo que les agradecieron su labor de “sostener la esperanza de nuestro pueblo desde cada salón de clases, desde cada comunidad y desde cada esfuerzo silencioso por formar un país más humano y fraterno”.