En 2025 se registraron 393 casos de violencia ácida contra mujeres en México; “¡Nos están quemando!”, alerta María Elena Ríos, sobreviviente
MEMORANDUM 1.-
Durante junio se atendieron tres casos de mujeres quemadas con acidó por sus parejas; “¡Nos están quemando!”, expresa María Elena Ríos Ortiz, sobreviviente de violencia ácida. Las cifras van en aumento. Según el Banco Nacional de Datos e Información sobre Casos de Violencia contra las Mujeres (Banavim), de enero a octubre del año pasado se registraron 393 casos de violencia ácida en México: “No se cuenta con un marco jurídico exclusivo para este delito, ni hay protocolos para la atención, es por eso que los casos van al alza”, dice la saxofonista en entrevista con La Jornada. Malena es sobreviviente de feminicidio en grado de tentativa al sufrir en 2019 un ataque con ácido perpetrado por tres hombres que le ocasionaron quemaduras de segundo y tercer grado en 80 por ciento de su cuerpo. El autor intelectual era su pareja, el empresario Juan Antonio Vera Carrizal, quien sigue impune. A pesar de haber sido vinculado a proceso con prisión preventiva justificada por tentativa de feminicidio, éste simuló 13 enfermedades y las autoridades de Oaxaca lo trasladaron desde 2024 a un hospital privado donde nunca ha sido visto. “Han pasado casi siete años y no alcanzan las palabras para retratar verbalmente lo que me han obligado a vivir. No sólo son los procesos legales, sino también sicológicos, siquiátricos, médicos, dermatológicos, sociales y familiares. Cuando no existen sentencias condenatorias, ejemplares, el Estado mexicano está mandando un mensaje: ‘agresor, puedes venir a quemar y matar una mujer con violencia ácida y no te va a pasar nada’. Así de crudo es el mensaje, por eso los casos de mujeres quemadas van en aumento”, lamenta. Malena se convirtió en luchadora social y se presentó en la Organización de Naciones Unidas (ONU) para hablar de la ley que lleva su nombre. Cuenta que buscó que se tipificara el delito de violencia ácida con la llamada Ley Malena, que reconoce un nuevo tipo de violencia en la Ley de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia, en este caso, la ácida, que “es cuando queman a una mujer con sustancias como ácidos, sustancias corrosivas, tóxicas, inflamables, irritantes o líquidos en altas temperaturas como el agua o el aceite caliente. Esta norma es para crear protocolos de acción y tipificarlo como un delito autónomo, que deje de conocerse como lesiones simples y pase a ser un delito extremo como el feminicidio. Esto posibilita a la víctima a luchar para que la sentencia de su agresor sea la más alta”. Al respecto, la saxofonista comenta que 18 estados de la República ya aceptaron integrar la Ley Malena a sus legislaciones, aunque aún faltan Zacatecas, Chihuahua, Aguascalientes, Michoacán, Guanajuato y estado de México, entre otros. “Con la Ley Malena, aunque no quemen a la mujer, con tan sólo la amenaza ya se vincula a proceso al agresor. Ese es un gran logro, aunque muchos gobiernos se resisten a aprobar esta norma”. Los tres casos registrados de violencia ácida en lo que va junio contra mujeres fueron en Ecatepec, estado de México, Celaya y Morelos; dos con ácido y uno con gasolina. Los agresores fueron las parejas sentimentales, pero según las estadísticas del Banavim, también las mujeres son quemadas por hijos, tíos, concubinos o compañeros de trabajo. “Estos crímenes van a la alza y urge que el gobierno haga algo”, señala María Elena. Malena sigue luchando para obtener justicia. Los agresores intelectuales de su caso son Juan Antonio Vera Carrizal, quien sigue impune y su hijo Juan Antonio Vera Hernández, quien se encuentra en calidad de prófugo de la justicia, mientras la fiscalía de Oaxaca se niega a brindar avances o ficha de búsqueda. De los tres autores materiales, dos se encuentran en prisión preventiva justificada: Rubén Loaeza Charrez, Rubicel Hernández Ríos y su padre Ponciano Hernández Yescas, quien presuntamente murió, pero nunca se informó causa de su fallecimiento. Por el caso de Malena han pasado 10 jueces y juezas. Han sido años de audiencias, expedientes, carpetas de investigación, peritos y testigos. Y aún con todas las pruebas, el juez absolvió a todos.