El auditorio de la Escuela Privada de Enfermería guardó silencio cuando el ingeniero Fernando Padilla Farfán tomó la palabra. Desde el inicio dejó claro que no hablaba como médico, sino como divulgador del pensamiento científico, consciente de que quienes lo escuchaban serían, muy pronto, profesionales de la salud en contacto directo con el dolor, la esperanza y la vida.
“Entender el cáncer no solo es una cuestión médica; es una responsabilidad ética para quienes estarán al frente del cuidado humano.”
A partir de las preguntas formuladas por las y los estudiantes, el ingeniero fue desarrollando su exposición.
¿Qué es el cáncer?
Fernando Padilla explicó que el cáncer no es una sola enfermedad, sino un conjunto de enfermedades que tienen algo en común: la pérdida del control normal del crecimiento celular.
En condiciones normales, las células nacen, cumplen su función y mueren. En el cáncer, ese proceso se rompe: las células se reproducen sin control, no obedecen las señales del organismo y pueden invadir otros tejidos.
“El cáncer es, en esencia, un fallo profundo en el sistema de regulación de la vida celular.”
¿Cuál es el origen del cáncer?
El ingeniero Padilla fue claro y preciso:
El origen del cáncer es biológico y multifactorial.
Entre los factores científicamente comprobados se encuentran:
Mutaciones genéticas acumuladas
Exposición a sustancias carcinógenas (tabaco, radiación, químicos)
Infecciones virales específicas
Envejecimiento celular
Factores hereditarios en algunos tipos de cáncer
Subrayó que nadie ‘decide’ tener cáncer y que reducirlo a una sola causa es un error peligroso.
“El cáncer no es un castigo, ni una falla moral; es una alteración compleja de la biología.”
¿Existe una probable cura?
Fernando Padilla respondió con honestidad científica:
No existe una sola cura universal para el cáncer, pero sí existen curaciones para muchos tipos específicos, especialmente cuando se detectan a tiempo.
Hoy, millones de personas viven libres de cáncer gracias a:
Diagnósticos tempranos
Tratamientos personalizados
Seguimiento clínico continuo
“La pregunta correcta ya no es si el cáncer es incurable, sino para cuál cáncer, en qué etapa y con qué tratamiento.”
¿Qué avances científicos existen actualmente?
Aquí el ingeniero destacó algunos de los desarrollos más relevantes:
Inmunoterapia, que enseña al sistema inmune a reconocer células cancerígenas
Terapias dirigidas, que atacan mutaciones específicas
Medicina personalizada, basada en el perfil genético del tumor
Cirugía de alta precisión y radioterapia avanzada
Detección temprana mediante biomarcadores
Explicó que la ciencia ha cambiado el enfoque: de atacar indiscriminadamente, a intervenir con inteligencia y precisión.
“Hoy no solo se busca destruir el tumor, sino preservar la calidad de vida del paciente.”
¿Existen bases científicas de que el cáncer sea causado por emociones como el resentimiento?
Este punto fue abordado con especial cuidado.
Fernando Padilla fue contundente:
No existe evidencia científica sólida que demuestre que emociones como el resentimiento, el enojo o la tristeza causen cáncer.
Lo que sí reconoce la ciencia es que:
El estrés crónico puede afectar el sistema inmunológico
El estado emocional influye en la calidad de vida y en la adhesión al tratamiento
El acompañamiento psicológico mejora el bienestar del paciente
Pero aclaró con firmeza:
“Decirle a una persona que su cáncer es producto de sus emociones no solo es falso, es injusto y cruel.”
Las emociones no generan mutaciones celulares, aunque el apoyo emocional sí puede ayudar en el proceso de tratamiento y recuperación.
Mensaje final a las y los futuros profesionales de enfermería
Antes de concluir, el ingeniero dejó un mensaje que resonó con fuerza entre las y los estudiantes:
“Ustedes no solo cuidarán cuerpos; cuidarán historias, miedos y esperanzas. El conocimiento científico es su base, pero la empatía será su mayor herramienta.”
Cerró recordando que combatir el cáncer no es solo tarea de laboratorios y hospitales, sino también de educación, prevención, trato digno y humanidad.
El auditorio respondió con aplausos prolongados, conscientes de que la ciencia informa, pero la vocación de cuidado transforma. |
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