La fe es una gran aliada para no perderse en banalidades, en el poder, el placer o la apariencia: Obispo de Veracruz
MEMORANDUM 3.- Para lo que resta de vacaciones de Semana Santa, el obispo de Veracruz, Carlos Briseño, pide ser cuidadosos y tener prudencia, no solamente en las playas, sino en las carreteras y el tránsito de la ciudad, así como cuidar a los más chicos y a los ancianos. “Tener cuidado, cuidado de unos con otros y también prudencia, no solamente en las playas, sino también en las carreteras y sobre todo en el tránsito, respetar todas las normas, y sobre todo estar cuidando a los infantes, a las personas más débiles, a los ancianos, en estos momentos, tenemos que cuidarnos unos a otros”. Con relación a las celebraciones litúrgicas de Semana Santa 2026, Briseño Arch, indicó que hubo más participación de la gente en las iglesias. “En realidad ha aumentado mucho la participación, de todos los años que he estado aquí, este es el año donde más he tenido feligreses, pero sí han venido muchos, muchos turistas, mucha gente de fuera ha venido y verdaderamente ha participado”. Subrayó que “en los tiempos que vivimos la fe es una gran aliada, porque nos ayuda a centrar la vida en los valores fundamentales y a no perdernos en banalidades que a veces, en el poder, en el placer, en la apariencia y a buscar algo que verdaderamente nos construya y nos haga fuertes”, aseguró. El obispo destacó que si las personas aprenden a respetar y a respetarse mutuamente, además a aprender a vivir lo que Jesús enseña, la violencia disminuiría. Consideró que muchos son tentados por el dinero, el poder, el placer, o la apariencia, pero esas bases son frágiles que desmoronan el sentido profundo de la vida. En su mensaje a la feligresía por la Pascua de Resurrección, el obispo Briseño Arch señaló: “Queridos hermanos y hermanas en Cristo, que esta Pascua sea un tiempo de fe profunda y de gran gozo. Jesucristo resucitó entre los muertos, con la inmensa alegría me dirijo a toda la comunidad católica de nuestra diócesis para felicitarlas en esta solemnidad que es el corazón de nuestra fe. No celebramos una idea ni un recuerdo lejano, sino un acontecimiento vivo que transforma nuestra vida. Cristo ha vencido la muerte y vive para siempre. En una homilía Pascual, el Papa Francisco nos recordaba que la resurrección de Jesús no es una fantasía, sino es la piedra angular de nuestra fe, decía, ‘Es el misterio de la piedra descartada que termina siendo la piedra angular de nuestra existencia’. La piedra angular, queridos hermanos, es la primera piedra colocada en una construcción, de ella depende la armonía y la solidez de todo el edificio. Si esa piedra está mal colocada, todo queda deslindado, así sucede también con nuestra vida. Muchos son tentados a construir su existencia con otras piedras: El dinero, el poder, el placer, o la apariencia. Sin embargo, esas bases son frágiles y terminan por desmoronar el sentido profundo de la vida. El corazón humano queda vacío cuando se apoya en lo pasajero. La resurrección de Cristo es en cambio la base firme, porque Él ha vencido el pecado y la muerte, porque él nos revela que nuestra vida no termina en la tumba, sino que está llamada a la eternidad, porque en Él encontramos la verdadera dignidad de los hijos de Dios. No me gusta pensar en la muerte y muchas veces vivimos como si no existiera. Pero el Señor nos advierte que hay muertes más profundas, las muertes del alma causadas por el pecado, por esa indiferencia, por aquello que nos aleja del amor de Dios. Cristo resucitado viene precisamente a liberarnos de esas muertes. Él es la piedra angular viva que da sentido, orden y plenitud a la existencia de cualquier ser humano. Por eso, la Pascua no responde solo a la pregunta de si Jesús vive en la historia, eso lo celebramos en la Navidad. La Pascua responde algo decisivo. ¿Vive Jesús hoy? Sí vive y quiere vivir en cada uno de nosotros. Hermanos, los invito a hacer realidad la resurrección de Cristo en sus vidas, eso significa dejar que la luz de Dios ilumine nuestras decisiones, que su amor transforme nuestras relaciones, que su gracia renueve nuestras comunidades”, concluyó.