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.Bárbara Castrejón)
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CDMX.- Con la llegada de la Revolución Verde, en 1960, incrementó el uso de plaguicidas en nuestro país, ya que uno de sus objetivos era aumentar la producción de alimentos en todo el mundo. Como consecuencia, se han detectado varios efectos tóxicos de estas sustancias en la salud, los alimentos y el medio ambiente, lo cual ha generado múltiples investigaciones en el mundo y, en algunos casos, la implementación de regulaciones por parte de las autoridades.
Un tipo de plaguicida es la atrazina, que es un compuesto químico que se sintetizó y se introdujo al mercado hace más de 70 años. Se utiliza para campos de maíz, de durazno y de nuez de macadamia. Además, es empleado para matar drogas y las malas hierbas que crecen en los alrededores de las carreteras, de las vías de tren, en campos de golf.
La exposición a la atrazina tiene consecuencias para la salud humana en varios niveles y a través de distintas vías, por ejemplo, por inhalación y contacto dérmico en el lugar de trabajo, a través del consumo de alimentos y agua contaminados, así como en hogares ubicados en áreas rurales, tanto agrícolas como no agrícolas. Hasta el momento se sabe que los efectos en la salud pueden ser irritación cutánea, alteraciones en órganos específicos, problemas reproductivos y desequilibrios hormonales.
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