| Si el salario mínimo mensual es de 9,582 pesos… ¿por qué miles de personas ganan menos?. | ||||||
| Pese al incremento al salario mínimo de 13 % que entró en vigor el pasado 1 de enero en México, existe una enorme brecha entre la población, pues más de la mitad trabaja en la informalidad y no percibe los beneficios de ese aumento. | ||||||
| Lunes 16 de Febrero de 2026 | ||||||
| Por: animalpolitico.com | ||||||
Esto significa que ninguna persona que trabaje con un contrato formal debe recibir menos de un salario mínimo por día y que el Estado reconoce esa remuneración como el umbral legal de dignidad salarial. En enero de 2026 entró en vigor un incremento de 13 % al salario mínimo general y se fijó en 315.04 pesos diarios, equivalentes a 9,582 pesos mensuales, y en 440.87 pesos diarios en la Zona Libre de la Frontera Norte, de acuerdo con la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami). Sin embargo, en nuestro país más de la mitad de la población, el 55.4 %, trabaja en la informalidad, por lo que no goza de este reglamento salarial, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). En otras palabras, ¿la existencia del salario mínimo garantiza que nadie gane menos de 9,582 pesos mensuales? La respuesta es no. El aumento al salario mínimo es resultado de acuerdos entre gobierno, representantes de trabajadores y empresarios. Sin embargo, que la ley estipule esta cantidad como la mínima que debe obtener una persona que trabaja no significa que la mayoría lo perciba o que garantice ingresos dignos en términos prácticos. La clave está en entender que el salario mínimo solo es obligatorio cuando existe una relación laboral formal. Héctor Manuel Magaña Rodríguez, investigador del Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey, así lo explica: “Para que una persona pueda ser acreedora a un salario mínimo debe de estar contratada formalmente en una empresa y tener un contrato escrito donde se estipule cuál va a ser el rango salarial”. Otro punto central es cómo se determina el aumento. El ajuste suele considerar la inflación general anual. Si la inflación es de 4 %, el salario mínimo debe crecer al menos ese porcentaje para no perder poder adquisitivo. Pero, advierte Magaña Rodríguez, esa referencia puede ser insuficiente: “Esa inflación es en términos generales. Si la pulverizamos, muchas veces observamos que la inflación en las mercancías alimentarias suele ser del doble o incluso del triple de esa inflación general”. Eso afecta especialmente a los hogares de menores ingresos, que destinan una mayor proporción de su salario a los alimentos. “Se está obteniendo un incremento en el salario mínimo por encima de la inflación general, pero muchas veces esa inflación general está por debajo de la inflación de los productos que más consumen las personas con menos recursos”, señala. Por eso propone considerar la inflación por estrato socioeconómico al momento de fijar los incrementos salariales, para que el ajuste responda mejor al consumo real de los sectores más vulnerables. El 55.4 % de la población mexicana trabaja en la informalidad De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), publicada en noviembre de 2025, el 55.4 % de la población ocupada se encuentra en condiciones de informalidad laboral. Es decir, más de la mitad de quienes trabajan en México no cuentan con contrato formal ni cotizan ante instituciones como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) o el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE). Por ello, el especialista advierte que en realidad los beneficios del incremento al salario mínimo no son percibidos por todos los trabajadores. “Realmente eso acota únicamente los beneficios tangibles de los incrementos del salario mínimo a la población que se encuentra trabajando en el sector formal de la economía”. Por su parte, el gobierno federal ha asegurado que los incrementos al salario mínimo han contribuido a mejorar el bienestar y a reducir la pobreza laboral. Y hay evidencia que respalda parcialmente esa afirmación: las mediciones oficiales de pobreza del Coneval muestran una disminución en los últimos años, en un contexto de aumentos reales del salario mínimo. Magaña Rodríguez coincide en que sí existe un efecto positivo, pero mantiene que los incrementos no son funcionales si esos beneficios los percibe menos de la mitad total de la población en el país. “En parte sí ayuda, sí es un beneficio. Lo hemos visto a lo largo de los últimos siete años, donde las mediciones de pobreza han tenido una disminución importante, prácticamente por estos incrementos al salario mínimo, entre otras cosas”. ¿Por qué alguien puede ganar menos del mínimo de 9,582 pesos mensuales? El salario mínimo está fijado por día de trabajo, no por mes. El cálculo mensual es una referencia que asume una jornada completa durante todos los días laborales. Pero quienes trabajan por horas, por temporada, por comisión o de manera intermitente pueden recibir ingresos menores sin que exista necesariamente una violación directa a la ley. Además, en el sector informal no hay una autoridad laboral que supervise de manera efectiva el cumplimiento de este piso salarial. Para Magaña Rodríguez, el problema es estructural: “Mientras nuestro país siga teniendo en su mayor parte a población que trabaja en el sector informal, va a ser complicado que los niveles de productividad tiendan a crecer, y eso va a limitar el crecimiento económico”. En otras palabras, el salario mínimo puede subir, pero si la mayoría de los trabajadores no está en la formalidad, su impacto agregado será limitado. El aumento al salario mínimo no garantiza mejores pensiones En México, las pensiones contributivas del IMSS y del ISSSTE no se determinan con base en el salario mínimo vigente al momento de jubilarse, sino en el historial laboral de cada persona: las semanas cotizadas y el salario base de cotización registrado a lo largo de su vida laboral. Como explica el investigador Magaña Rodríguez, “las pensiones están en función del salario que reciben las personas a lo largo de su vida laboral. Normalmente se hace el comparativo con respecto al último salario que han percibido antes de retirarse”. Esto implica que si una persona pasó años cotizando con salario mínimo —o incluso con salarios inferiores registrados ante el IMSS— su pensión se calculará sobre esa base. Y si tuvo largos periodos en la informalidad, simplemente no habrá semanas cotizadas suficientes para acceder a una pensión contributiva completa. El aumento actual del salario mínimo no corrige las cotizaciones del pasado. Tampoco eleva automáticamente el monto de quienes ya están jubilados bajo esquemas anteriores. Magaña Rodríguez lo resume así: “Si una persona toda su vida ganó el salario mínimo, su pensión va a estar en función de ese salario mínimo”. Sin embargo, aclara que incluso cuando el salario fue aumentando con el tiempo, “no necesariamente va a cubrir el 100 % del salario que tuvieron durante su último trabajo”, porque el cálculo toma en cuenta trayectorias completas, no solo el ingreso final. Para el investigador, el debate no debe centrarse únicamente en cuánto subir el salario mínimo cada año. “La mayor tarea aquí no es tanto ver cuánto se va a incrementar el salario mínimo, sino cómo se puede hacer para revertir esa tendencia donde el sector informal ocupa el mayor porcentaje de empleados en nuestro país”. La formalización, sostiene, tendría efectos multiplicadores: mejoraría ingresos, ampliaría la base de cotización para pensiones y fortalecería el crecimiento económico. También plantea que la política social debe ser más focalizada: “Más que regulación, debe de haber cierta focalización, detectar a los sectores más vulnerables para dirigir hacia allá los recursos”. Por: Guadalupe Fuentes |
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