| Laboratorio de Análisis del INAH resguarda elementos recuperados en obras del Tren Maya. | ||||||
| Ahí se examinan desde estucos de época prehispánica y utensilios domésticos del periodo virreinal, hasta botellas y aislantes de telégrafo de vidrio del siglo XIX, así como municiones, armas de fuego y juguetes de la centuria pasada. | ||||||
| Lunes 23 de Febrero de 2026 | ||||||
| Por: La Jornada | ||||||
Ahí se examinan desde estucos de época prehispánica y utensilios domésticos del periodo virreinal, hasta botellas y aislantes de telégrafo de vidrio del siglo XIX, así como municiones, armas de fuego y juguetes de la centuria pasada. Tras casi dos años de trabajo, un equipo, integrado por la restauradora, Kenia Monserrat Chávez Cruz, y los arqueólogos analistas, Itzel Paola Hernández Hernández, Glenda Natalia Dena Muro y Tadeo Martínez Nepomuceno, se ha dedicado a revisar cada una de las bolsas de materiales recolectadas en los siete tramos del Tren Maya, registrar cada elemento completo o fragmentado, e inventariarlos. Más tarde se centraron en su clasificación, a partir de información que considera el tipo de objeto, su materialidad y temporalidad. Ahora se encuentran en la etapa de análisis, a fin de identificar materiales constitutivos, técnicas de construcción, casas productoras y características específicas, aspectos que ayudan a trazar rutas comerciales, conocer contextos sociopolíticos, económicos y culturales de la región en épocas distintas. A partir de un par de frascos de color ámbar, la coordinadora del laboratorio, Monserrat Chávez, brinda un ejemplo ilustrativo de cómo una pieza puede contribuir a entender una situación social pasada. Ambos recipientes se recuperaron en el Tramo 6 del Tren Maya, en un sitio cercano a Felipe Carrillo Puerto. En el anverso tienen la marca C.H. Wintersmith. LOUISVILLE. K.Y. U.S.A., lo que permitió identificar al fabricante de medicamentos con sede en esa población de Kentucky, conocido por su tónico antipalúdico. Su popularidad, entre finales del siglo XIX e inicios del XX, coincide con el periodo en que la entidad mexicana fue un foco infeccioso de la malaria, puesto que las condiciones pantanosas y tropicales facilitaban la reproducción del mosquito Aedes aegypti. En el laboratorio, además de revisar los materiales y de agruparlos conforme sus características, se miden y pesan. En algunos casos, se toman muestras de sedimento (para análisis que permitan identificar el contenido de los recipientes) y de productos de corrosión, a fin de reconocer su tipo y determinar si es o no necesaria su remoción. En ese sentido, se efectúan procesos de intervención y tratamientos emergentes, con el fin de estabilizar y conservar los elementos para su estudio. |
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