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XALAPA.- Sin duda no le falta razón al vocero de la Arquidiócesis de Xalapa, Juan Beristain de los Santos, cuando asegura que hoy en día el mal y la muerte están presentes en Veracruz y en México. Sin embargo, señaló que eso no debe ser la última palabra, y la ascensión de Cristo glorioso continúa atrayendo a quienes confían en él. Por lo anterior, el sacerdote católico consideró que mientras avanza la sociedad, la feligresía está llamada a ser testigos de la esperanza, donde el trabajo, el interés social que el cielo ya abrió para cada uno permita salir adelante. Ascensión “La solemnidad de la Ascensión del Señor no indica la ausencia de Jesús en su comunidad, sino su glorificación. Las imágenes bíblicas de subir al cielo y sentarse a la derecha del Padre no refieren un viaje físico, sino la victoria definitiva de Cristo resucitado”, afirmó el sacerdote. Explicó que en términos del Antiguo Testamento, la ascensión era la entronización del rey, la manifestación pública de su autoridad y de su gloria. Por eso, al proclamar que Jesús ha sido elevado al cielo y se ha sentado a la derecha del Padre, la Iglesia confiesa que Cristo participa plenamente de la vida y del poder de Dios. “Pero esta glorificación no debe separarse de la pasión de Cristo. La cruz y gloria forman una única realidad. Jesús había anunciado que sería elevado sobre la tierra para atraer a todos hacia sí. La cruz, que parecía fracaso y derrota, se convierte así en el comienzo de la exaltación del Hijo. La Pascua entera (pasión, muerte, resurrección, ascensión, envío del Espíritu Santo y misión de la Iglesia) es un único movimiento de amor por el que Cristo pasa de este mundo al Padre y abre para nosotros el camino de la vida”, concluyó.
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