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XALAPA.- Un campesino dedicado desde hace décadas al trabajo del campo denunció que los escurrimientos contaminantes provenientes del relleno sanitario de Xalapa han devastado sus cultivos y afectado gravemente su economía familiar, sin que hasta ahora alguna autoridad le ofrezca una solución. En ese tenor, Félix Eloy Mejía Díaz refirió que los primeros daños comenzaron desde la operación del basurero, aunque fue hace aproximadamente ocho años cuando la problemática se agravó y terminó por afectar directamente sus tres hectáreas de cultivo. El productor explicó que los lixiviados —líquidos generados por la descomposición de los residuos— comenzaron a filtrarse por el subsuelo hasta llegar a su parcela, provocando que plantaciones de café, plátano y limón empezaran a secarse paulatinamente o dejaran de producir. “Todo se va secando poco a poco y lo que no se seca ya no da cosecha”, lamentó. Mejía Díaz señaló que durante años buscó apoyo de distintas administraciones municipales y dependencias ambientales, pero únicamente ha recibido respuestas negativas. Incluso afirmó que presentó oficios ante instancias relacionadas con medio ambiente y protección animal, aunque las autoridades le notificaron que no podían intervenir porque el problema escapaba de sus facultades. El campesino también acudió hace tres meses a Palacio Nacional para entregar una petición formal, sin embargo, dijo que la respuesta fue que el caso debía resolverse en Xalapa. Explicó que en la parte alta del sitio existen lagunas de lixiviados y, debido a la filtración del líquido en un terreno arenoso y pedregoso, la contaminación alcanza mantos subterráneos y manantiales de la zona. Aseguró que esos nacimientos de agua eran utilizados hace más de dos décadas por familias campesinas, pero actualmente el agua ya no puede consumirse debido a la contaminación. Dijo que los escurrimientos desembocan en el río San Juan, cuyo caudal es utilizado aguas abajo para riego agrícola. El productor señaló que las afectaciones no solo han reducido la cosecha, sino que incluso compradores dejaron de adquirirle café ante el temor de que estuviera contaminado. Estimó pérdidas de hasta 150 mil pesos anuales, considerando que cada hectárea podía generar alrededor de 50 mil pesos por cosecha, aunque aclaró que la producción variaba según la temporada. Señaló que durante más de 13 años trabajó esas tierras, pero desde hace casi ocho prácticamente dejó de obtener cosechas rentables. Ante esta situación, pidió a las autoridades municipales y estatales intervenir y ofrecer una solución definitiva ante los lixiviados producto del relleno sanitario. “Solo queremos que alguien dé la cara y nos responda, porque hasta ahora todos se pasan el problema y nadie resuelve nada”, concluyó.
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