De Veracruz al mundo
EL VIOLENTO OFICIO DE ESCRIBIR
Alfredo Griz.
2026-02-11 / 18:12:48
Martínez de la Torre: cuando la política desayuna con la delincuencia
Modesto Velázquez, grupo criminal afirma haber financiado su campaña.
Veracruz cerró 2023 con más de 600 personas desaparecidas registradas oficialmente. Durante los últimos años el estado ha figurado entre las entidades con mayor incidencia histórica de secuestro. La región norte ha sido señalada reiteradamente por la operación de grupos criminales con presencia territorial.

Ese es el telón de fondo.

Ahora, el 12 de octubre de 2024.



Aproximadamente a las 10:00 horas, en el restaurante “Deliciuss”, ubicado en la calle Pedro Belli, en Martínez de la Torre, se llevó a cabo una reunión que hoy adquiere dimensión política.



Primero arribaron dos mujeres —una de aproximadamente 50 años y otra de alrededor de 40, de cabello rizado— quienes, según el relato, organizaron estratégicamente las mesas para evitar visibilidad desde la vía pública.



Minutos después llegaron los empresarios conocidos en la región como los hermanos Sánchez Macías, actores con influencia económica y mediática local.



Posteriormente se incorporó Adriana Martínez Sánchez, figura pública, militante de Morena, ex diputada local y ex candidata a la alcaldía de Martínez de la Torre. Arribó acompañada de tres escoltas. Ya en el interior, el grupo movió mesas buscando mayor privacidad. Los escoltas, de acuerdo con testigos, vigilaban que nadie tomara fotografías ni se aproximara demasiado.



Durante la conversación —según lo narrado— Adriana Martínez manifestó que ella y Modesto Velázquez trabajaban en conjunto y que, con respaldo de la Gobernadora de Veracruz, los acuerdos políticos ya estaban definidos. También señaló que una figura de apellido Calderón ya no formaba parte del escenario relevante.



Uno de los hermanos Sánchez Macías preguntó directamente si la designación de Modesto Velázquez para la presidencia municipal era un hecho. Tras una breve vacilación, la respuesta fue afirmativa. Los empresarios presentes ofrecieron respaldo económico y mediático.



Hasta ahí, podría tratarse de una operación política convencional: construcción de candidatura, financiamiento, acuerdos.



El punto de quiebre surge cuando el relato sostiene que en esa mesa también habría estado un operador vinculado a el grupo delincuencial que tiene asolada la entidad Veracruzana, organización criminal señalada en diversas notas periodísticas por su presencia en el norte del estado. Esta afirmación, es importante subrayarlo, no constituye una resolución judicial; forma parte de versiones que hoy circulan en el ámbito político local.



El elemento más delicado es un audio atribuido al propio grupo criminal, donde se escucha:



“Nosotros mandamos en Martínez, en Papantla y en toda la región. Modesto si no se alinea ya sabe lo que va a pasar; por eso le dimos para su campaña… aquí mandamos nosotros… nosotros somos los dueños de aquí.”



La autenticidad y valor probatorio de ese audio corresponde determinarla a la autoridad competente. Pero el solo contenido coloca al municipio ante una hipótesis gravísima: financiamiento criminal de campañas y captura territorial del poder.



En paralelo, desde el proceso electoral existieron señalamientos sobre posible uso de recursos de procedencia ilícita. Ello derivó en el expediente TEV-PES-211/2025 ante el Tribunal Electoral de Veracruz. El procedimiento administrativo fue concluido en esa instancia, pero por la naturaleza de los señalamientos se dio vista al Ministerio Público Federal, donde existe una carpeta de investigación en integración.



No hay sentencia. No hay condena. Hay investigación abierta.



Sin embargo, la política no se mueve en los tiempos judiciales. Se mueve en percepciones, poder y control territorial.



Y mientras tanto, la región norte de Veracruz arrastra un historial de violencia que incluye desapariciones, secuestros y homicidios que han impactado severamente el tejido social y económico.



El costo no es retórico.



Cada homicidio implica pérdida de productividad y gasto público en procuración de justicia. Cada secuestro inhibe inversión y genera costos directos millonarios para familias y empresas. Cada desaparición fractura núcleos familiares y erosiona la confianza institucional.



En municipios medianos como Martínez de la Torre, donde la economía depende del comercio regional, la agroindustria y servicios, la percepción de colusión entre poder político y criminal tiene efectos inmediatos:



• Fuga de capital local.

• Incremento en gasto privado de seguridad.

• Reducción de inversión externa.

• Contracción del empleo formal.



La pregunta central no es si hubo un desayuno.



La pregunta es quién manda en Martínez de la Torre.



Si todo lo que sucede no está en el radar de la Gobernadora Roció Nahle, el tema es aún más grave, pues el propio Modesto Velázquez señala que es muy cercano a ella y a su esposo que nadie le puede hacer nada, por lo menos eso dice ante sus cercanos.



Si bien es cierto tiene la misma narrativa del ahora preso Alcalde de Tequila Jalisco, Modesto Velázquez no ha entendido bien que la policía es una cosa y el crimen organizado es otra, pero el tema de fondo es que por motivos obvios el Estado debe tomar distancia y desmantelar la narrativa criminal.



Si es no sucede nada, como normalmente es el caso, entonces el problema es estructural: no se trataría de violencia nada más, si no de omisión, complicidad y de ahí la razón por qué a personajes de esta índole nunca se les captura.



Porque cuando un grupo criminal afirma haber financiado una campaña y “mandar en la región”, el silencio institucional se convierte en complicidad pasiva.



Martínez de la Torre no necesita discursos de poder ni bravatas sobre cercanías políticas. Necesita certeza institucional.



Cuando la política se sienta a negociar en privado mientras la región acumula desapariciones y miedo, el mensaje es devastador.



La sombra no gobierna con votos.



Gobierna con miedo.



Y si la autoridad no aclara quién sostiene realmente el poder en Martínez de la Torre, la respuesta la seguirá dictando la violencia.



Y eso, en cualquier democracia, es el principio del fin.



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