Violencia en México une a lideres religiosos en el Segundo Diálogo Nacional por la Paz, presentaron un plan de trabajo conjunto
MEMORANDUM 2.-
En Jalisco se reunieron más de mil 200 líderes sociales, religiosos, académicos, empresariales, autoridades locales y representantes de la sociedad civil del país para el Segundo Diálogo Nacional por la Paz, con el objetivo de analizar la realidad de la violencia en México, compartir metodologías de construcción de paz y articular respuestas para reconstruir la paz desde lo local, con visión nacional y compromiso colectivo. Durante el diálogo, el sacerdote, Elías López, reflexionó sobre los desafíos de la reconciliación nacional, destacando la necesidad de formar liderazgos comunitarios y sinodales capaces de construir propuestas desde la escucha. Por su parte, Monseñor, Ramón Castro, enfatiza que construir la paz exige escuchar, discernir y actuar, es una vocación de toda persona para buscar un orden social de relaciones armonizadas, poniendo en el centro a las víctimas y convencidos que la paz solo se alcanza si hay verdad, justicia y reparación. En mesas de trabajo se compartieron experiencias nacionales e internacionales de construcción de paz, confirmando que existen caminos viables con resultados concretos en los territorios. Entre ellas destacaron el Proyecto VIVA y los Centros Manresa en la Sierra Tarahumara, que han atendido a más de 8 mil personas en salud mental, así como experiencias de colaboración en el diseño de Consejos de Paz y Justicia Cívica con el gobierno federal. Los embajadores de Irlanda, Ruairí De Burca, y de Noruega, Dag Nylander, coincidieron en que todo proceso de paz debe construirse junto a las víctimas de la violencia y ofrecer caminos de reinserción para los victimarios. El diálogo contó también con la presencia de alcaldes y representantes municipales reconocidos por su trabajo en la construcción de la paz, provenientes de Tabasco; Escobedo y San Pedro Garza García, Nuevo León; Guadalajara, Zapopan y Jocotepec, Jalisco; Meoqui, Chihuahua; Cherán, Michoacán; y Tepoztlán, Morelos, quienes se sumaron a este esfuerzo como actores clave desde lo local. De igual manera, diversas comunidades religiosas firmaron un compromiso común y presentaron un plan de trabajo conjunto. Participaron representantes de comunidades budistas, musulmanas, hinduistas, de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, tradiciones indígenas, comunidad ortodoxa, bautista, luterana, pentecostal y católica quienes se comprometieron a formarse frente a los desafíos de la violencia, aportar la riqueza ética de sus espiritualidades y fomentar el encuentro desde la diversidad religiosa en México.