Veracruz se posiciona como el segundo estado del país con mayor número de casos activos en México de gusano barrenador, con 147 casos
MEMORANDUM 1.- Al cierre de 2025, Veracruz se posiciona como el segundo estado del país con mayor número de casos activos en México de gusano barrenador, con 147 casos activos, solo por debajo del estado de Oaxaca, con 168 casos, en un brote que ya ha alcanzado a 11 entidades federativas y amenaza con romper la barrera de la frontera norte. Le siguen Yucatán (137), Chiapas (130), Guerrero (37), Quintana Roo (28), Campeche (19), Tabasco (17), Puebla (11). En este marco, el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) confirmó que, desde que se detectó el primer indicio de este nuevo ciclo el 21 de noviembre de 2024, la cifra total de casos confirmados se ha elevado hasta los 11 mil 318. La magnitud de la emergencia ha forzado un despliegue técnico para intentar contener una plaga que actualmente mantiene 699 focos activos en el territorio, distribuidos en un mapa que abarca desde la península de Yucatán hasta las llanuras de Tamaulipas. Veracruz, con sus 147 casos activos, forma parte de la crisis que ha afectado principalmente a los bovinos, con 8.340 ejemplares infestados en todo el país. Sin embargo, la voracidad del insecto no se limita al sector productivo. En el país, el parásito ha colonizado los cuerpos de 1.433 perros, 595 caballos, 558 cerdos y 308 ovinos. Incluso animales menos comunes en los registros sanitarios, como 26 gatos y 12 aves de corral, han sucumbido a la miasis. El Senasica incluso investigó la posible infección en un hámster doméstico, aunque las pruebas de laboratorio finalmente descartaron la presencia del parásito en el roedor. La vía de entrada más recurrente para esta larva es la vulnerabilidad biológica de los recién nacidos: 3.036 casos se originaron en el ombligo. No obstante, cualquier herida es un portal. Las lesiones por trauma acumulan 2.789 registros, seguidas por cortes con alambre de púas, peleas entre congéneres e incluso mordeduras de murciélago. El manejo humano también ha jugado un papel determinante; procesos rutinarios como el aretado, el descorne o la castración han derivado en infecciones cuando las medidas de asepsia fallan. La reaparición del gusano barrenador ha trascendido los corrales para golpear las arcas nacionales. La suspensión del envío de ganado mexicano hacia Estados Unidos, motivada por el temor a la propagación de la plaga en el vecino país ha generado un vacío comercial insostenible. Se estima que el sector ganadero ha perdido aproximadamente 1.300 millones de dólares debido a la imposibilidad de exportar. La crisis no solo afecta a los grandes productores de Veracruz, sino que desestabiliza toda la cadena de suministro que depende de la frontera norte. La tensión diplomática y sanitaria alcanzó su punto máximo con la confirmación de un primer caso en Tamaulipas por parte del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). El hallazgo de un becerro de seis días con una lesión umbilical infectada en una zona de pastoreo aislada marcó un hito geográfico peligroso: el parásito se encuentra ahora a solo 317 kilómetros de McAllen, Texas. La ausencia de ganado en tránsito en la zona donde se encontró el ejemplar hace estimar que la plaga se está moviendo de forma natural o mediante vectores no controlados. El registro histórico de este brote ya suma 14 entidades afectadas: Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Yucatán, Tabasco, Campeche, Quintana Roo, Puebla, Guerrero, Querétaro, Nuevo León, Morelos, Jalisco, Michoacán y Tamaulipas. Aunque estados como Michoacán y Tamaulipas solo reportan un caso activo cada uno, la dispersión del gusano barrenador ha demostrado ser una plaga nacional capaz de adentrarse en regiones que se consideraban seguras.