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La Tuta buscaría negociar acuerdo con la justicia de EU para evitar cadena perpetua ¿tendrá información que lo ayude?
MEMORANDUM 1.- El exlíder criminal Servando Gómez Martínez, fundador de dos grupos delictivos que operaban en el estado de Michoacán, enfrentará una audiencia clave ante la justicia de Estados Unidos el próximo 17 de marzo de 2026, en la que se definirá el rumbo de su proceso penal. El exlíder criminal, también conocido como “La Tuta” o “El Profe”, comparecerá ante la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York, con sede en Nueva York, donde actualmente se analiza la posibilidad de que alcance un acuerdo de culpabilidad con la fiscalía para evitar ir a juicio. De acuerdo con el proceso judicial, Gómez Martínez se encuentra en negociaciones encabezadas por su abogado, Thomas Ambrosio, con el objetivo de pactar con los fiscales del Departamento de Justicia de Estados Unidos. La audiencia programada definirá si se concreta dicho acuerdo o si el caso avanza hacia un juicio formal. El expediente está a cargo del juez federal John G. Koeltl, quien autorizó previamente suspender los plazos procesales y posponer la audiencia —originalmente programada para diciembre de 2025— con el fin de dar margen a las negociaciones entre las partes. La Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York, considerada una de las jurisdicciones más relevantes para casos de narcotráfico internacional, ha procesado en el pasado a líderes de alto nivel de organizaciones criminales vinculadas con el tráfico de drogas hacia territorio estadounidense. Según los documentos presentados por la fiscalía, Gómez Martínez enfrenta cargos por conspiración para importar y distribuir cocaína y metanfetamina en Estados Unidos, además de acusaciones relacionadas con el uso de violencia para proteger las operaciones de su organización criminal, incluidos presuntos asesinatos, secuestros y ataques armados.
En dos décadas la exclusión laboral de las mujeres prácticamente no se ha movido, actualmente 19 millones de mujeres la padecen
MEMORANDUM 2.- En México actualmente 19 millones de mujeres sufren es exclusión laboral, otro tipo de violencia. En 20 años la exclusión laboral de las mujeres prácticamente no se ha movido y peor aún se ha disparado año tras año: Por cada hombre en exclusión laboral hay 4 mujeres. En 2005 eran 17,2 millones (53 por ciento), ahora hay 1.8 millones más fuera del trabajo; la mayoría, por labores de cuidados no remuneradas. En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, Acción Ciudadana Frente a la Pobreza presentó el segundo reporte del Panorama Laboral: Perspectiva desde las Mujeres con datos de la ENOE del INEGI. En total en el país, hay 23.8 millones de personas excluidas, de ellas, el 80 por ciento son mujeres. Por cada hombre en exclusión hay 4 mujeres. El análisis recalca que la mayoría de mujeres están excluidas de las posibilidades de trabajar y gran parte de ellas por estar dedicadas a labores de cuidado en su hogar. Esta realidad no es reciente; de hecho, sobre las mujeres pesan al menos dos décadas de exclusión, con estructuras laborales que les imponen un rol cultural de género y además violentan su derecho humano al trabajo. En la actualidad las mujeres sin trabajo —desempleadas o dedicadas a labores de cuidado no remuneradas— suman 19 millones; representan 44 por ciento de las Población Potencialmente Productiva (PPP) de mujeres. Para dimensionar, es preciso acotar que del total de 23.8 millones de personas excluidas en el país, 8 de cada 10 son mujeres (80 por ciento) y solo 2 son hombres. Hay 4 veces más mujeres excluidas: por cada hombre en exclusión, hay 4 mujeres en esa situación. La principal razón de exclusión de las mujeres es la falta de servicios públicos de cuidado suficientes, accesibles, asequibles y de calidad, que abran la opción de cuidar a niñas y niños menores (“centros infantiles”) o en edad escolar (escuelas “de horario ampliado”) y a otras personas que requieren cuidado. Del universo actual, las que no tienen trabajo, ya sea por estar desempleadas o dedicadas a labores de cuidado no remuneradas, suman 19 millones; 44 por de las mujeres en la PPP de mujeres. La situación de las mujeres ocupadas también es desalentadora. El hecho de que tengan trabajo remunerado no es sinónimo de que cuenten con derechos laborales ni mucho menos un trabajo digno. De las 24.3 millones de mujeres ocupadas, la mayoría trabaja en condiciones precarias, en trabajos sin seguro social “informales”. Y esa situación prácticamente no ha cambiado en 20 años. Actualmente 14.4 millones de mujeres carecen de afiliación al seguro social y acceso a instituciones de salud por vía laboral; son 60 por ciento de las mujeres ocupadas. Hace 20 años eran 67 por ciento, 9.7 millones.
Frente Nacional Contra la Violencia Vicaria ha atendido 5 mil 286 casos de mujeres que están padeciendo esta situación en México
MEMORANDUM 3.- Jennifer Michelle Seifert Braun se enteró que su hija Sofía, de 12 años, decía en el colegio que su mamá estaba internada en un hospital siquiátrico porque era “loca y violenta”, fue así que inicio su lucha por recuperarla a ella y a su hijo Matteo, de nueve años. Desesperada y deprimida, empezó a recorrer juzgados para defenderse de las denuncias falsas y decidió salir a contar su historia en redes sociales para que sus hijos vieran que no estaba internada, ni loca; que seguía luchando por recuperarlos. Fue así como encontró a otras mamás sufriendo la misma situación: mujeres a quienes, con argucias legales, les quitaron a sus hijos en venganza porque pidieron el divorcio a sus ex parejas. Jennifer no sabía cómo nombrar lo que les pasaba a todas. Acosada judicialmente, sin sus hijos, abatida por la tristeza, empezó a investigar y encontró a Sonia Vaccaro, sicóloga clínica argentina que vive en España, que en 2012 acuñó el término “violencia vicaria” para describir una forma extrema de violencia o violencia por sustitución contra las mujeres, en la cual los agresores usan a los hijos como instrumentos para seguir ejerciendo daño emocional, control y castigo contra la madre, una violencia brutal que puede terminar en filicidio. Era 2021 y la sororidad hizo que todas se fueran uniendo en una misma lucha para enfrentar el acoso judicial de un sistema como el mexicano, sin perspectiva de género, que las confina a una vida judicializada y las condena a vivir sin sus hijos. Jennifer entonces fundó el Frente Nacional Contra la Violencia Vicaria. En cinco años de batalla, el frente llenó el vacío y logró que la violencia vicaria fuera incluida como delito en todos los estados del país dentro de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencias. Más aún, que los estados la añadieran en el Código Penal. Al término relativamente nuevo de violencia vicaria se añade el desconocimiento de las autoridades judiciales en el país para aplicarlo y sancionar a los agresores, a quienes les siguen admitiendo denuncias falsas para arrebatar los hijos a sus madres. Jennifer en entrevista con La Jornada, mencionó que “Más de 90 por ciento de las mamás que formamos el frente están o estuvimos denunciadas por algún tipo de delito que no cometimos y que en su mayoría ni siquiera procede. Esas denuncian las usan sólo para iniciar un proceso judicial y quitarnos a nuestros hijos.” El frente ha logrado documentar 5 mil 286 casos de mujeres que están viviendo violencia vicaria en México: “Ellas representan a 11 mil 100 niños y adolescentes afectados. Además, existe una cifra terrible: solamente 116 mamás han logrado recuperar a sus hijos. Es un porcentaje bajísimo y muy doloroso”. Jennifer explica que es necesario un cambio de pensamiento de la sociedad cómplice. “Es muy fácil juzgar desde afuera hasta que nos toca. Vemos muchos casos en los que se quejaban de nosotras, nos decían que somos violentas. Con las vueltas que da la vida, ahora tenemos a los que nos criticaban pidiéndonos ayuda por una situación cercana o porque ya les pasó. Es muy difícil ser empático, y debe entenderse la gravedad de la violencia vicaria para poder avanzar”. Ante la organización de las mujeres víctimas de violencia vicaria, ha surgido también una organización de hombres, particularmente grupos estructurados en la llamada machósfera, considerada misoginia en línea por la ONU, una red de hombres que dicen atender sus problemas con abusos digitales y practicantes del “terrorismo machista”. En México estas iniciativas están representadas por organizaciones como No más hijos rehenes, Padres por la verdad y Juntos por nuestros hijos, considerados grupos violentos de hombres. “Cada vez que hay un movimiento de mujeres como el nuestro que avanza, rompe ciertas barreras y logra derechos y protección para las mujeres, siempre vienen estos grupos de choque de hombres. Hemos aprendido que lo están llevando a un tema más personal”. Después de dos años de lucha judicial, Jennifer recuperó a sus hijos. Fue un proceso largo y revictimizante por el propio sistema. “Cuando llegas a la primera instancia a denunciar violencia, lo primero es que no te creen, luego te revictimizan. Te dicen que no llevas las pruebas suficientes, que no tienes un golpe… por eso muchas no denuncian, a pesar de que ya existe la ley contra la violencia vicaria, por la misma razón por la que nunca han denunciado. Para Jennifer, la violencia vicaria es un ataque directo a las madres que atenta contra sus vidas y las de sus hijos. “Hemos perdido muchas mujeres por suicidios inducidos, por feminicidios y también hemos perdido niños cuando los propios padres les quitan la vida para vengarse de las mamás”.

 

JALISCO

 

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