Veracruz registra sobrepoblación penitenciaria de 1 mil 790 internos, lo que le ubica entre ocho estados con mayor hacinamiento del país
MEMORANDUM 1.- De acuerdo con datos oficiales emitidos en 2025, el sistema carcelario de Veracruz opera bajo una presión constante que desborda sus capacidades físicas originales. Con sobrepoblación pues. Solo hay que ver que su capacidad instalada es para 6,946 personas, pero el sistema carcelario estatal registra actualmente a 8,781 personas. El excedente de 1,790 internos representa una sobrepoblación del 26%, lo que coloca a Veracruz entre las ocho entidades con mayor hacinamiento en el país. La crisis de espacio se concentra con mayor dureza en centros específicos del norte y centro del estado. El Cereso de Jalacingo, por ejemplo, registra una sobrepoblación relativa del 113.19%, alojando a 163 internos más de los que sus instalaciones permiten. Sin embargo, los porcentajes más alarmantes se encuentran en Pánuco, que opera con un sobrecupo del 126.09%, y en Chicontepec, donde la cifra alcanza un 142.22%. En estos puntos, la población carcelaria prácticamente duplica la infraestructura disponible. Otros centros como Tantoyuca, con un 98.18% de saturación, y Amatlán, con un 70.71%, refuerzan la tendencia de un sistema que trabaja al límite. Incluso penales de gran tamaño como Xalapa-Pacho Viejo y Papantla reportan excesos del 45.26% y 44.52% respectivamente. Frente a este escenario, solo pequeñas instalaciones en Zongolica, Tuxpan, Acayucan y Huayacocotla operan por debajo de su capacidad, aunque su margen de maniobra es insuficiente para equilibrar el déficit general del estado. La gran mayoría de los 8,781 internos en Veracruz pertenecen al fuero común, sumando 8,519 personas. Un dato que explica la lentitud del sistema judicial es el predominio de internos sin sentencia: 5,382 personas se encuentran bajo proceso legal, mientras que solo 3,136 han recibido una condena definitiva. En el ámbito federal, la carga es menor con 263 internos, de los cuales 152 ya están sentenciados. De igual forma, al menos durante los últimos 5 años, un grupo de aproximadamente 500 internos de alta peligrosidad ha convivido en las prisiones estatales. La cifra fue confirmada por la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) a través de su Dirección General de Prevención y Reinserción Social, y revela la composición de una población penitenciaria que se enfrenta a niveles críticos de saturación. Desde el año 2020, los delitos contra la salud se mantienen como la causa principal por la que las personas ingresan a los centros penitenciarios de Veracruz. La tendencia alimenta un ciclo de reincidencia que la autoridad ya tiene identificado: 131 personas han vuelto a ingresar al sistema en el último lustro. De este total, 47 infractores han reincidido más de una vez, lo que evidencia las dificultades en los procesos de reinserción social. Con 490 sujetos de alta peligrosidad distribuidos en celdas saturadas del estado de Veracruz según el reporte de transparencia, el riesgo de conflictos internos es una constante. En ese tenor, la Dirección General de Prevención y Reinserción Social confirmó que la respuesta institucional ante situaciones críticas se rige exclusivamente por el "Protocolo de Manejo de Motines". El contraste más marcado se observa en el Centro Federal de Readaptación Social federal número 5, de Villa Aldama, que con 2,219 internos es la única instalación de la zona que opera dentro de su capacidad instalada, sin los problemas de hacinamiento que asfixian al sistema estatal. De este modo, Veracruz mantiene a sus reos más peligrosos en un sistema donde el espacio se ha convertido en el principal factor de riesgo.