Veracruz acumula 41 casos confirmados de sarampión en 2026, revela último reporte del Sistema Especial de Vigilancia Epidemiológica
MEMORANDUM 3.- Aunque hasta el momento no se reportan defunciones asociadas a la enfermedad en la entidad, Veracruz acumula 41 casos confirmados de sarampión en 2026, según el último reporte del Sistema Especial de Vigilancia Epidemiológica de Enfermedad Febril Exantemática. A nivel nacional, el sistema epidemiológico contabiliza 12,237 contagios confirmados entre 2025 y 2026. Durante el primer año se reportaron 6,452 casos y 27 fallecimientos. En 2026 la cifra acumulada llega a 5,785 contagios y seis defunciones. Veracruz se ubica en un rango intermedio de incidencia. Estados del norte y occidente concentran los mayores números de contagios. Chihuahua encabeza la lista con 4,520 casos confirmados, seguido por Jalisco con 4,066 y Chiapas con 768. En un segundo bloque aparecen Ciudad de México con 448, Michoacán con 356, Guerrero con 329, Sinaloa con 299 y Sonora con 227. En contraste, varias entidades registran cifras mucho menores. Entre ellas destacan Yucatán e Hidalgo con 15 casos cada uno, Campeche y Aguascalientes con 14, San Luis Potosí con 13, Tamaulipas y Baja California Sur con 12, y Guanajuato con 11. Veracruz, con 41 contagios confirmados, se ubica por debajo de Baja California y Nayarit, pero por encima de Nuevo León y Morelos. La Secretaría de Salud federal advirtió que el sarampión se encuentra entre las enfermedades infecciosas más transmisibles. Un solo paciente puede contagiar hasta a 18 personas sin inmunización. Esta capacidad de propagación explica la rapidez con la que los brotes pueden extenderse en comunidades con esquemas de vacunación incompletos. La mortalidad nacional acumulada refleja esa virulencia. Entre 2025 y 2026 se han documentado 28 defunciones. Veracruz se sitúa en la zona media del brote nacional. El indicador de letalidad muestra, sin embargo, una disminución reciente. En 2025 se registró una tasa de 0.40 con 26 muertes. En 2026 el indicador descendió a 0.07 tras confirmarse dos fallecimientos adicionales. La ausencia de fallecimientos no elimina los riesgos clínicos asociados al sarampión. El virus puede desencadenar complicaciones graves como otitis media que derive en pérdida auditiva, neumonía severa, diarrea con deshidratación y encefalitis. En niños pequeños o personas con sistemas inmunológicos debilitados, estas complicaciones pueden dejar secuelas neurológicas o afectar el desarrollo. Los síntomas suelen aparecer entre siete y catorce días después del contagio. El cuadro clínico comienza con fiebre superior a 38.5 grados, tos seca y manchas de Koplik en la mucosa oral. Posteriormente surge un exantema maculopapular que se extiende desde la cara hacia el resto del cuerpo. Las autoridades sanitarias consideran que la vacunación es la herramienta más eficaz para contener la propagación del virus. En México se utilizan dos biológicos principales: la vacuna triple viral SRP, que protege contra sarampión, rubéola y parotiditis, y la vacuna doble viral SR, que cubre sarampión y rubéola. Están disponibles de forma gratuita en unidades del IMSS, ISSSTE y de la Secretaría de Salud. Un elemento central de la estrategia es la inmunización simultánea. Las vacunas contra sarampión pueden aplicarse el mismo día que otros biológicos infantiles, como la pentavalente acelular, rotavirus, neumococo o influenza, sin afectar su eficacia. Cuando no se aplican en la misma visita médica, se recomienda mantener un intervalo mínimo de cuatro semanas entre la vacuna SRP y otros biológicos de virus vivos atenuados, como varicela o fiebre amarilla. El esquema nacional establece que la primera dosis debe administrarse a los 12 meses de edad y un refuerzo a los 18 meses. La estrategia también contempla a personas entre 10 y 49 años, en especial a trabajadores de Salud y a quienes viajan o mantienen contacto frecuente con extranjeros. Los menores de diez años con esquemas incompletos deben recibir dos dosis de la vacuna SRP con un intervalo de cuatro semanas. Las autoridades sanitarias también permiten reponer la Cartilla Nacional de Salud en caso de pérdida, con el objetivo de evitar que la falta de documentación impida la vacunación. Las reacciones posteriores a la aplicación suelen ser leves. Entre cinco y doce días después puede presentarse fiebre ligera o enrojecimiento en el brazo donde se administró la dosis. Existen, no obstante, contraindicaciones precisas: la vacuna no debe aplicarse a mujeres embarazadas ni a personas con inmunodeficiencias graves o alergias anafilácticas documentadas a gelatina o neomicina.