Abogada vivió una pesadilla al ser víctima de amenazas y extorsiones por una página a la que ella le pagaba por publicidad; la difamaron y cada vez le exigían mas dinero
MEMORANDUM 1.- La abogada Perla Yazmín Calvillo Cantú solo buscaba promocionar su despacho jurídico en redes sociales, pero terminó en una trampa de chismes, extorsión, amenazas, difamación y persecución a través de las cuentas de La tía Paty, estructura digital de carácter criminal. Todo empezó en noviembre de 2023, cuando buscó anunciar su despacho jurídico en Instagram a través de cinco cuentas que tenían miles de seguidores, manejadas por La tía Paty. A cambio, Perla Yazmín pagaba 8 mil 500 pesos mensuales a Marylin Daniela Camacho Mar, en Bacalar, Quintana Roo, bajo las órdenes de Laura Hyrma Iruegas Arreola, con domicilio en avenida Lázaro Cárdenas 2610, local 12, colonia Valle Oriente, en San Pedro Garza García, Nuevo León. Lo que parecía una oferta normal de promoción de despachos jurídicos, consultorios médicos, comercios de interiorismo, pastelerías y otros negocios, se convirtió paulatinamente en una auténtica pesadilla que dañaba su reputación en un esquema de extrema violencia digital y extorsión mediante imágenes creadas con inteligencia artificial que no sólo involucraban a Perla, sino también a sus dos hijos menores. Lo peor es que descubrió que existía un catálogo con fotos de más de 600 jóvenes que pagaron mil 500 pesos por entrar a un chat configurado como negocio de trata con fines de explotación sexual de mujeres y menores de edad reclutadas y exhibidas en el apartado de “Cariñosas y cariñosos Tía Paty”, pues incluía también catálogo de hombres, algunos casados, que luego eran chantajeados. Es así como el 19 de diciembre del año pasado decidió denunciar ante la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León a La tía Paty en el expediente 150333/2025-CDV y la carpeta de investigación 158863/2025. “Empezaron a mandarme videos hechos con inteligencia artificial matando a mis hijos, con imágenes de ellos colgados de un puente; reels (videos) diciendo que yo robaba a mis clientes, que era una abogada estafadora, que recibía el dinero y no atendía; que mi mamá pedía limosna para poder comer… fue algo muy feo. Fue una tortura emocional devastadora”, dice Perla Yazmín en entrevista con La Jornada. Y añade: “Yo caí en una gran depresión; no me podía levantar de la cama, no tenía ganas de comer, bajé 20 kilos en cuatro meses. Me dio una parálisis facial derivada del estrés, mientras las cuentas digitales hacían memes sobre mí y seguían difamándome, inventando chismes, rumores. Mi hija sufrió un preinfarto porque en centros comerciales nos insultaban. Fue horrible”. La Jornada ha tenido acceso a la carpeta judicial que finalmente provocó que el pasado 25 de marzo detuvieran a los administradores de las cuentas de La tía Paty: César El Pucho Lozano Cantú, hijo de Patricia Cantú López, quien es copropietaria de la tienda de animales La jungla de Timo y seguidora con fama del equipo de futbol de los Rayados de Monterrey, así como a Astrid Elizabeth Juárez León, trabajadora administrativa. Finalmente, no detuvieron a la otra administradora de las cuentas, Laura Hyrma Iruegas Arreola, porque está amparada luego de haber sido detenida en noviembre pasado por privar de la libertad y golpear a una mujer en un consultorio de Monterrey; antes, había sido aprehendida por fraude. “Se trata de una red criminal de delincuencia organizada que usaba indebidamente información confidencial para luego inventar cosas y extorsionar a las personas”, puntualiza Perla Yazmín. También señala que en julio del año pasado dejó de pagar la cuota de 8 mil 500 pesos por publicidad, luego de darse cuenta del catálogo de mujeres y menores de edad para servicios sexuales. Dice que en su cuenta de Telegram, la administradora Camacho Mar le avisó que “La tía Paty quería hablar con ella. Me dijo que su jefa (Laura Hyrma) me exigía que pagara los primeros 200 mil pesos y que si no lo hacía iban a comenzar a quemarme en redes sociales diciendo que soy una mala abogada, que robaba a mis clientes, que era una estafadora”. Cuando pidió que dejaran de publicar mentiras, Camacho Mar le dijo que esas difamaciones “desaparecerían” cuando pagara y le advirtieron que hasta entonces serían diarias y constantes. “Le pagué 13 mil pesos desde mi cuenta bancaria para configurar el delito, pero no quitaron las publicaciones en mi contra porque me seguían pidiendo 200 mil pesos y luego otros 200 mil, es decir, 400 mil pesos en total”. Además de que ahora la señalaban de estafar a madres en proceso de divorcio para quitarles a sus hijos. Desesperada, pidió consejo a compañeros abogados, quienes le recomendaron no hacer nada legalmente, pero “yo hice lo contrario, pues empecé a juntar evidencias y contraté a un grupo de investigadores privados que me dieron información valiosa sobre la red criminal. Mi estrategia fue opuesta a la que todos los afectados habían hecho, es decir, esas páginas estaban acostumbradas a que al difamar e intimidar, las personas después preferían desaparecer de las redes”. La abogada fue juntando pruebas. Afirma que tiene cientos de capturas de pantalla, grabaciones, fotografías y videos que fueron entregados a la fiscalía que demuestran sus dichos y que finalmente ayudaron a la fiscalía a avanzar en su investigación y detención de los ahora vinculados a proceso. Finalmente, además de los dos acusados que permanecen en prisión, el pasado 1º de enero detuvieron a Marylin Daniela Camacho Mar, quien el 8 de ese mes aceptó sus delitos ante el juez de control y fue sentenciada a cinco años y ocho meses de prisión por extorsión y fraude. Y además de la de Perla Yazmín, ya hay siete denuncias.