Considera aspirante a dirigir la ASF que se debe dotar de 'dientes' a ese órgano y que no debe haber reelección de su titular
MEMORANDUM 1.- Luego de registrarse este sábado como candidato para dirigir a la Auditoría Superior de la Federación (ASF) en el periodo 2026-2034, Agustín Caso Raphael, quien fue auditor especial de Desempeño en la entidad revisora del gasto público, consideró que a este órgano se le debe dotar de “dientes” para realizar de mejor forma su trabajo y modernizarse para incursionar en temas de tecnología e inteligencia artificial, además de eliminar la posibilidad de que su titular se relija. Al ser cuestionado sobre la pertinencia de que el actual auditor superior, David Colmenares Páramo, repita en su puesto por ocho años más, Caso indicó que “independientemente de su persona, creo que lo importante es que no haya relección”, pues los riesgos de ellos es la existencia de un continuismo que “reproduzca problemas o déficits en el proceso de auditoría”. El aspirante subrayó que en un entorno de consolidación de la democracia en México y de alta exigencia ciudadana, “la función de fiscalización superior adquiere una relevancia estratégica fundamental para el país”. En ese tenor, aseguró que la Auditoría Superior “no sólo revisa la cuenta pública, también protege el patrimonio público y puede ayudar a fortalecer la confianza social y contribuir a la gobernabilidad democrática del país. El tema fundamental es la integridad pública y éste es uno de los pilares fundamentales de la democracia moderna”. El concepto de integridad, reiteró, “debe estar por encima del comportamiento autocomplaciente de cualquier práctica corrupta y de impunidad”. Al hacer un balance de cómo se encuentra la ASF en la actualidad, Caso Raphael afirmó que la ve como “una institución que debe ser fortalecida en temas que impliquen una prevención inteligente de riesgos, mediante auditorías con un enfoque de valor público, que midan no solamente el cumplimiento normativo, sino la efectividad del gasto, y además priorizando sectores estratégicos y programas de alto impacto presupuestario”. En ese sentido, destacó que debe ponerse atención en el seguimiento efectivo de recomendaciones de acciones, para asegurarse de que las observaciones deriven en mejoras concretas. Además, un tema importantísimo es el desarrollo profesional y la calidad de vida de todos los auditores, de todo el personal, para fortalecer sus capacidades operativas, para fomentar un entorno laboral humano moderno y sostenible. Pero además que haya independencia, porque la auditoría es un órgano técnico independiente y con autonomía técnica”. Un aspecto más que debe potenciarse en la ASF, estimó, es el uso de diversas herramientas tecnológicas para la fiscalización de la cuenta pública, entre ellas el blockchain. “Estamos en una era importantísima de inteligencia artificial. El auditor del futuro es el que trabaja con sistemas inteligentes, con algoritmos, con información, con sistemas de alerta temprana. El trabajo de la auditoría tiene que modernizarse y actualizarse, porque además estas tecnologías abonan a la transparencia en los procesos” de revisión del uso de los fondos públicos, subrayó. Consideró que lo deseable sería que la ASF contara con un cuerpo colegiado en que se deliberen los temas más importantes, y eso implica revisar el reglamento interior, expedir reglas generales para normar los procesos de fiscalización, y que en ese cuerpo colegiado se puedan tratar todos los temas para ese desarrollo y ese fortalecimiento de la auditoría y para su buena marcha. Refirió que la Ley de Fiscalización debe ser revisada y que en esa oportunidad sí se le pudieran dar “dientes” para que pudiera ser más efectiva en su función y que esto tuviera repercusiones sensibles. Caso Raphael fue destituido en abril de 2024 por el auditor David Colmenares, un mes después de que ante diputados reconoció que la ASF “bajó” de la Cuenta Pública 2022, la evaluación de la política educativa. En aquel entonces, denunció que el programa anual de auditorías “se ha vuelto una suerte de autocensura, que no incorpora los temas de relevancia nacional”. En la Cuenta Pública de 2019, el funcionario calculó en 331 mil 996 millones de pesos el costo de la cancelación del aeropuerto en Texcoco, pero ante las críticas del presidente Andrés Manuel López Obrador, la auditoría afirmó que el auditor cometió un error, lo dio de baja y la Unidad de Evaluación y Control de la ASF le abrió una investigación, que no dio ningún resultado. Ante ello, Caso Raphael fue reincorporado a su cargo. En marzo de 2024, en una reunión de trabajo con la Comisión de Vigilancia de la ASF, informó que continúan abiertos en su contra cuatro procedimientos de responsabilidad administrativa por su auditoría a la obra en Texcoco.