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XALAPA.- Vaya que vive en otra realidad. Y es que el Gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez, reconoce haber sido abucheado durante la visita del presidente Andrés Manuel López Obrador en Río Blanco; sin embargo, ante las críticas, García Jiménez hizo una defensa de su gestión, destacando su supuesta integridad y la ausencia de acusaciones de corrupción. Al mismo tiempo, fiel a su costumbre, asegura que las rechiflas son producto de los tiempos electorales, incluso llegando a sugerir que es por culpa de la oposición a lo que califica como “golpeteo político”. El mandatario estatal también hizo el anuncio del regreso a clases, previendo que en algunas regiones podrían suspenderse actividades dependiendo de las condiciones climatológicas, y menciona que las pistas de hielo que se aperturaron en 16 municipios registraron, según él, una alta asistencia. Las crecientes muestras de descontento social evidencian que la popularidad de García Jiménez está en declive, mientras la inseguridad y el abandono en Veracruz generan preocupación entre la población.
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