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XALAPA.- En un sombrío pronóstico para los comensales jarochos, el presidente de la Asociación de Restauranteros de Boca del Río, Lorenzo Montalvo Iglesias, anuncia que se avecina una tormenta económica en la región. Un aumento preocupante, que podría oscilar entre el 7 y el 10 por ciento, se cierne sobre las cartas de los restaurantes, dejando a los consumidores atrapados en la vorágine de la inflación. La escalada de precios de productos básicos, como el tomate y la cebolla, ha golpeado con ferocidad, empujando al límite la capacidad de resistencia de los dueños de restaurantes. Por ejemplo, el kilo de jitomate, antes asequible, se ha convertido en una carga financiera, oscilando ahora entre los 45 y 50 pesos, comparado con los 38 pesos a finales del año pasado. La cebolla, un componente esencial en la cocina, no ha escapado a este torbellino económico, llegando a los 40 pesos por kilogramo. Este aumento, según Montalvo, es el resultado de una inflación desenfrenada que ha afectado la canasta básica y ha dejado en ruinas la estabilidad de los precios. Los consumidores, ya asediados por la economía, se encuentran atrapados en una telaraña de incrementos que se extiende desde el pollo hasta el huevo y la carne. El líder de la asociación describe la situación como una batalla contra la cuesta de enero, una lucha en la que los ajustes de precios son inevitables, por lo que la disparada inflación ha dejado a los restaurantes sin opción, obligándolos a elevar los precios de sus productos y bebidas. Mientras el sector restaurantero enfrenta esta tormenta económica, Montalvo no olvida señalar la situación crítica expresando su preocupación por la posible repercusión en los consumidores locales. La economía, como un océano desbordado, amenaza con arrastrar consigo la estabilidad financiera de la región y sumergir en la incertidumbre a quienes buscan disfrutar de una comida fuera de casa.
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