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XALAPA.- El diputado local Paul Martínez Marie, representante del distrito de Perote, ha vuelto a estar en el ojo del huracán, esta vez en relación con el presunto incidente de amenazas de muerte en el Congreso de Veracruz. En medio de la controversia, resalta la poca credibilidad que rodea al legislador, quien constantemente ha sido señalado por corrupción y por intentar favorecer a empresas vinculadas con él o su familia en asignaciones directas de obras en los ayuntamientos de su distrito. El incidente tuvo lugar cuando el diputado del PAN, Miguel David Hermida Copado, acusó públicamente a San Román Solana de amenazarlo de muerte durante una discusión en el pleno legislativo. En entrevista, Martínez Marie dice desconocer si el diputado panista Miguel David Hermida Copado fue amenazado de muerte por el legislador morenista Roberto Francisco San Román Solana; sin embargo, admite que durante la sesión del 11 de enero hubo una discusión en la que él mismo faltó al respeto a compañeros de la bancada de Morena. En ese mismo sentido, Martínez Marie, al referirse a la situación, opta por señalar la presunta falta de respeto del panista en lugar de abordar la gravedad de las acusaciones de amenazas de muerte. El legislador local hizo un exhorto a los diputados de todos los partidos a ser respetuosos y evitar caer en actitudes violentas, pero estas palabras pueden caer en oídos sordos dada la reputación del diputado, ya que hay que recordar que, en días pasados, algunos municipios de su circunscripción alzaron la voz acusando al diputado local por el Distrito IX de presionarlos para contratar a una empresa para realizar obra. Concretamente, la constructora Procesos y Construcciones Archnova S.A. DE C.V. La credibilidad de Paul Martínez Marie, en el centro de la polémica, se ve socavada por estas controversias constantes. Mientras exhorta a la cordura y el respeto, la opinión pública recuerda sus propios cuestionamientos éticos y el historial de irregularidades y traición que lo persiguen. La transparencia y la ética en la función pública son demandas ineludibles, y los ciudadanos esperan respuestas claras y acciones ejemplares por parte de sus representantes.
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