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XALAPA.- El gobernador Cuitláhuac García Jiménez, ha generado escepticismo y críticas luego de anunciar la presunta reducción significativa en la deuda de la Secretaría de Salud del Estado durante la ceremonia de entrega de Medallas por el Premio de Antigüedad a los trabajadores de esa dependencia; sin embargo, su acostumbrada falta de transparencia y detalles específicos ponen en tela de duda la veracidad de sus declaraciones en medio de la delicada situación financiera del sector. García Jiménez afirma que la deuda, que supuestamente ascendía a 12 mil millones de pesos, se ha reducido en 10 mil millones de pesos; no obstante, el mandatario omite proporcionar información detallada sobre qué compromisos se han saldado ni las cantidades específicas. El gobernador también destaca la inversión realizada en infraestructura de salud durante su mandato, la cual, según él, ascendió a casi 3 mil millones de pesos, en un claro intento por desviar la atención de los cuestionamientos sobre la gestión de la deuda. Haciendo gala de su acostumbrado cinismo e intento de imitar a su patrón político, el presidente AMLO, García Jiménez menciona con molestia la existencia de una orden de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) que obligaba al Gobierno de Veracruz a saldar una deuda de aproximadamente 550 millones de pesos con un proveedor específico. En medio de estas declaraciones, la ciudadanía se pregunta acerca de la verdadera situación financiera del sector salud en Veracruz y la responsabilidad del gobierno estatal en el manejo de los fondos destinados a este rubro. Después de todo, el abandono total en los hospitales y centros de salud de la entidad no se pueden tapar con un dedo. La falta de transparencia y la opacidad, como marca de la casa de este gobierno, aunado a las declaraciones irresponsables del gobernador, alimentan la desconfianza ciudadana y reflejan un desdén por la rendición de cuentas ante el pueblo veracruzano.
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