XALAPA.- El embate del frente frío No. 33 ha dejado una estela de desafíos en los municipios montañosos de Tonayán y Miahuatlán, donde agricultores y ganaderos luchan contra las adversidades climáticas y las pérdidas económicas. En Tonayán, la tierra fértil que alguna vez prometió cosechas prósperas ahora yace dañada por las gélidas ráfagas del frente frío. Los campos que solían albergar cultivos de papa, maíz y frijol ahora muestran signos de desolación, mientras los agricultores contemplan con preocupación las pérdidas que amenazan su sustento y el de sus familias. En Miahuatlán, por su parte, el panorama no es menos sombrío. La ganadería, columna vertebral de la economía local, se tambalea ante la devastación de los pastizales, esenciales para el alimento del ganado. Los ganaderos, cuyas vacas solían pastar en praderas verdes y exuberantes, ahora enfrentan la dura realidad de la escasez de forraje. Ante este panorama desolador, las autoridades locales han movilizado recursos y personal para evaluar los daños y brindar apoyo a los afectados. Equipos de Protección Civil y funcionarios de la Dirección de Fomento Agropecuario trabajan incansablemente para cuantificar las pérdidas y coordinar esfuerzos de recuperación. A pesar de la adversidad, la comunidad se une en solidaridad, compartiendo recursos y conocimientos para superar juntos esta prueba. La esperanza se vislumbra en el horizonte mientras agricultores y ganaderos se aferran a la promesa de días mejores y a la certeza de que, con trabajo arduo y determinación, podrán sobreponerse a los desafíos del frente frío y reconstruir sus medios de vida.
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