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XALAPA.- Ante el inminente inicio de la campaña electoral, la directora del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de Veracruz, Rebeca Quintanar Barceló, ha anunciado supuestas medidas para evitar la politización de los programas sociales durante el periodo electoral; sin embargo, estas declaraciones dejan serias dudas debido a la larga historia de irregularidades y prácticas ilegales que se le atribuyen al gobierno morenista de la entidad. Quintanar Barceló afirma que se impedirá la participación de alcaldes y diputados locales en la entrega de programas sociales, argumentando la necesidad de "blindar" dichos programas para evitar su instrumentalización con fines políticos; no obstante, estas declaraciones son recibidas con escepticismo por parte de la ciudadanía y observadores políticos, quienes consideran que estas medidas podrían ser una fachada para encubrir prácticas de manipulación electoral. La funcionaria estatal menciona la firma de un convenio de colaboración con el Organismo Público Local Electoral (OPLE) para promover el voto entre la población vulnerable, pero la falta de transparencia en los procesos y la opacidad en la gestión de los programas sociales generan dudas razonables sobre la verdadera intención detrás de estas acciones. Además, la suspensión temporal de programas como los alimentarios, proyectos productivos y apoyos a la vivienda levanta sospechas sobre un posible condicionamiento del voto a favor del partido en el poder. La estrategia de "blindaje" de los programas sociales parece más una maniobra para evitar el escrutinio público que una genuina preocupación por el bienestar de la población. La directora del DIF asegura que se limitarán las entregas masivas y la promoción de las acciones del Gobierno del Estado hasta después de las elecciones, pero estas promesas resultan insuficientes para disipar las dudas sobre la imparcialidad del proceso electoral en Veracruz. Las declaraciones de Quintanar Barceló y las supuestas medidas para evitar la politización de los programas sociales han levantado más interrogantes que certezas. En un estado donde la manipulación electoral y el abuso de poder son moneda corriente, la ciudadanía, y el propio OPLE, deben permanecer vigilantes ante cualquier intento de violar la ley electoral y socavar la democracia.
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