XALAPA.- La alcaldesa de Acayucan, Rosalba Rodríguez Rodríguez, se encuentra en una situación desesperada y desoladora. Tras haber revelado públicamente el viernes pasado, en el noticiario de Ciro Gómez Leyva, las amenazas de un grupo delincuencial que busca tomar el control de su municipio, enfrenta una peligrosa encrucijada donde su vida, la de sus seres queridos y la de los acayuquenses penden de un hilo. Lo más preocupante es que, en lugar de recibir el respaldo y la solidaridad que tanto necesita, se enfrenta al frío desdén del gobierno, que le da la espalda en lugar de ofrecerle protección y apoyo. Incluso, el diputado local Juan Javier Gómez Cazarín, presidente de la Junta de Coordinación Política, la reta públicamente a comparecer en el Congreso en lugar de mostrar una actitud empática y comprensiva. El llamado del diputado, lejos de ofrecer una solución o brindar ayuda, parece más una forma burlona de desviar la atención y diluir la gravedad de la situación que enfrenta la alcaldesa. En medio de esta crisis, se evidencia la falta de coordinación y cooperación entre las autoridades, con el gobernador Cuitláhuac García haciendo llamados para que el Congreso del Estado aplique un juicio de desafuero a la edil, con la intención de hacerse cargo del municipio de Acayucan, mientras el servil diputado Gómez Cazarín le da por su lado. Por el momento, la alcaldesa continúa enfrentando las amenazas y presiones de los grupos delictivos que buscan usurpar el control de su municipio, en una situación donde la impunidad y el desamparo son la norma. Es un grito desesperado en medio del silencio y la indiferencia, donde Rodríguez Rodríguez se ve obligada a luchar en solitario contra un enemigo poderoso y despiadado, sin el respaldo de las instituciones que deberían protegerla junto con la ciudadanía.
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