XALAPA.- Parece ser que AMLO le paga mal y de malas a Dante. O por lo menos es lo que se aparenta después de la tormenta política en la que Polo Deschamps, el precandidato de Movimiento Ciudadano a la gubernatura de Veracruz, se encuentra involucrado. A pesar de su labor incansable para restarle votos a la oposición, desde el Palacio de Gobierno lo siguen persiguiendo, como si fuera un enemigo público número uno. En una entrevista concedida a medios de comunicación, Deschamps minimiza las denuncias presentadas por su sucesor en la Presidencia Municipal de Medellín de Bravo, Marcos Isleño. Según él, no ha recibido ningún citatorio por parte de la Fiscalía General del Estado para acudir a declarar, por lo que considera que las acusaciones carecen de sustento y las califica como simples "observaciones" que cualquier alcalde enfrenta. Deschamps defiende su gestión al frente de Medellín, asegurando que fue el mejor alcalde en la historia del municipio. Inclusive se jacta de haber realizado una cantidad extraordinaria de obra pública durante su mandato, superando ampliamente los logros de sus predecesores. Este historial, según él, le ha otorgado un perfil interesante y lo ha posicionado como uno de los políticos más transparentes de Veracruz. Respecto a su salida del Partido Acción Nacional (PAN), Deschamps explica que fue una decisión natural debido a su descontento con las decisiones de la dirigencia nacional. Señala la falta de interés en cambiar las cosas y la perpetuación de la “vieja política” como motivos para abandonar el partido. Lo que en realidad no dice es que se frustró porque no fue tomado en cuenta para participar en ninguna posición dentro de la alianza ‘Fuerza y Corazón por Veracruz’ y, como consecuencia de un berrinche propio de un adolescente inmaduro, renunció a su militancia y se dejó manipular fácilmente por Dante Delgado. ¿La finalidad? utilizarlo como un títere que pueda rascarle un par de votos a la verdadera oposición (PRI, PAN, PRD) en el estado. Temerosamente, Deschamps también critica las declaraciones del gobernador Cuitláhuac García, quien ha calificado a los candidatos de Movimiento Ciudadano como "presuntos delincuentes". Considera estas afirmaciones como desafortunadas e irresponsables, argumentando que el mandatario debería centrarse en gobernar en lugar de intervenir en el proceso electoral. Finalmente, Deschamps califica las precampañas de sus rivales como "sumamente grises", carentes de propuestas y sin interés genuino por parte de la población. Por cierto, es cuanto menos curioso que estas descalificaciones provengan del candidato que absolutamente nadie reconoce en Veracruz. De hecho, está tan quemado, que hay quienes apuestan a que ni siquiera en su distrito (17) de Medellín de Bravo podría ganar un seccional. El tiempo será testigo.
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