XALAPA.- El padre Aurelio Mojica Limón, párroco de la catedral de Veracruz, comparte su perspectiva sobre las recientes reuniones entre obispos de Guerrero y líderes criminales en busca de la paz en la región. Si bien reconoce la buena intención detrás de estos esfuerzos, enfatiza que la responsabilidad de implantar la justicia y la paz recae en las autoridades. Mojica Limón expresa su opinión de que, en un ideal, las autoridades deberían ser las principales encargadas de garantizar la seguridad y el orden en la sociedad. Considera que la intervención de la Iglesia, a través de los obispos, en estas negociaciones con grupos criminales, aunque comprensible en ciertos contextos, no debería ser necesaria. A pesar de lamentar que la Iglesia se vea obligada a intervenir en este tipo de situaciones, reconoce la importancia de agotar todos los medios posibles para evitar la violencia y proteger vidas humanas. Cree que estos esfuerzos deben servir como ejemplo y mensaje para promover la paz en otras partes del país. El padre Aurelio aprovecha para recordar el papel histórico del obispo Samuel Ruiz en Chiapas, quien medió entre los pueblos indígenas y el gobierno tras el levantamiento armado del EZLN; sin embargo, señala que la naturaleza del conflicto en Guerrero es diferente, ya que implica tratar con grupos delincuenciales. En otro orden de ideas, el padre Aurelio anticipó la llegada a Veracruz, el próximo 8 de marzo, de personas de otros países que han sufrido persecución religiosa, incluidos sacerdotes de Guerrero que compartirán sus testimonios en la catedral. Importantes reflexiones que sirven para evitar el eventual oportunismo del gobierno en caso de querer lavarse las manos y sacudirse su responsabilidad.
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