XALAPA.- La Fiscal General del Estado, Verónica Hernández Giadáns, ha causado controversia al negar cualquier violación a los derechos de su antecesor Jorge Winckler durante su detención y traslado al penal de Pacho Viejo; sin embargo, no sorprenden sus declaraciones que reflejan su cinismo y abuso de poder. Durante una conferencia de prensa en el Palacio de Gobierno, Hernández Giadáns confirma que Winckler está siendo procesado por un delito de tortura, y se le ha dictado prisión preventiva justificada por un año. Argumenta que la carpeta de investigación se inició en 2018 y se judicializó en 2020, defendiendo así la legalidad de las acciones tomadas en su contra; no obstante, las voces críticas acusan a la fiscal de utilizar su cargo como un instrumento de persecución política de su jefe de facto, el gobernador Cuitláhuac. Se señala la conveniencia del momento de la detención, justo en medio de un ambiente políticamente tenso y en año electoral. Además, se cuestiona la rapidez con la que se ha llevado a cabo el proceso judicial, levantando sospechas sobre la imparcialidad de la fiscalía. Hernández Giadáns insiste en que se deben respetar los derechos tanto del acusado como de la supuesta víctima, pero muchos ven en sus acciones un claro sesgo político. Se cuestiona la objetividad de una fiscalía que parece estar más preocupada por eliminar a los enemigos políticos del gobernador que por garantizar la justicia. El destino de Winckler, quien ha sido trasladado a diferentes prisiones en varias ocasiones, queda en manos de un sistema judicial que algunos consideran manipulado por intereses políticos. Mientras tanto, la población observa con escepticismo y preocupación el uso y abuso del poder por parte de las autoridades. Por ello, y como se demostró ayer en la ‘Marcha por la Democracia’, se prepara el voto de castigo masivo en contra de Morena. El tiempo será testigo.
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