XALAPA.- La falta de agua en Las Vigas, Veracruz, se convirtió en una crisis que evidenció la necesidad de una acción urgente por parte de las autoridades municipales y estatales; sin embargo, esta reacción se vio forzada a consecuencia de las manifestaciones desesperadas de los damnificados, quienes esta mañana tomaron la carretera federal Xalapa-Perote, a la altura de los topes, bloqueando el paso y exigiendo una solución inmediata a su angustiosa situación. Ante esta presión, el gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez, se vio obligado a responder, asegurando que se tomarían medidas para abordar el problema del suministro de agua en Las Vigas; no obstante, sus palabras también revelaron una falta de previsión y planificación por parte de su gobierno, al reconocer que la falta de lluvia había complicado aún más la situación de escasez. "No cayó la lluvia como pensaba que iba a caer", fue el absurdo pretexto que el gobernador alcanzó a ofrecer para justificar su ineptitud. Esta declaración evidencia una falta de anticipación frente a una situación que, si bien puede ser impredecible en ciertos aspectos, requiere de una planificación y preparación adecuadas por parte de las autoridades para garantizar el bienestar de la población. En ese sentido, la tardía reacción tanto del gobierno municipal como del gobierno estatal frente a la crisis del agua en Las Vigas evidencia la vulnerabilidad de las comunidades ante situaciones de emergencia y la necesidad de una respuesta más eficaz y proactiva por parte de las autoridades.
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