XALAPA.- En medio de acusaciones de un proceso judicial sesgado y persecución política por parte de la administración del gobernador de Veracruz, Cuitláhuac García, el exfiscal del estado, Jorge Winckler, fue trasladado ayer por la tarde al Cefereso 12 en Guanajuato. Según los abogados de Winckler, este traslado se llevó a cabo para evitar que ningún juez tenga competencia en el caso y atrasar el proceso porque ha ganado todos los amparos importantes. Esta afirmación resalta las tensiones entre el exfuncionario y las autoridades estatales, quienes lo acusan de tortura y privación ilegal de la libertad contra un exescolta del también exfiscal, Luis Ángel Bravo Contreras. El expediente 296/2019 fue abierto para investigar estas nuevas acusaciones y, el pasado 21 de febrero, un juez vinculó a proceso a Winckler, dictándole prisión preventiva justificada por un año. Es importante mencionar que apenas cinco días antes, un juez de control en el Distrito Judicial de Toluca ordenó la liberación de Winckler en un proceso relacionado con los delitos de desaparición forzada y privación ilegal de la libertad en su modalidad de secuestro; sin embargo, la Fiscalía General del Estado de Veracruz procedió con una orden de aprehensión en su contra, ahora acusándolo de tortura. Este último desarrollo ha avivado las acusaciones de sesgo político y manipulación del sistema judicial por parte de la FGE, a quien se acusa de ser el brazo armado de García Jiménez para perseguir y vengarse de opositores políticos. El traslado del exfiscal al centro penitenciario federal ubicado en Guanajuato añade un nuevo capítulo a esta saga legal, que continúa siendo objeto de atención y controversia en Veracruz y a nivel nacional. Los abogados de Winckler prometen continuar luchando por una defensa justa y transparente en medio de lo que consideran una persecución política.
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