XALAPA.- Recientemente se llevó a cabo una Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz en Coatzacoalcos, donde se destacó el supuesto trabajo realizado por las autoridades estatales, municipales y policiacas para combatir la creciente ola de delitos en la zona sur de Veracruz; sin embargo, surge la pregunta inevitable: ¿realmente están haciendo la diferencia estas mesas de seguridad? A pesar de los informes de 26 sentencias condenatorias por diversos delitos y otras acciones presentadas durante la reunión, la realidad es que la violencia en Veracruz continúa desbordada. Los ciudadanos siguen siendo víctimas de delitos como robo, asesinato, abuso sexual, pederastia, trata de personas y secuestro, sin ver una mejora significativa en su seguridad. Por lo anterior, resulta cuestionable si estas mesas de seguridad están teniendo un impacto real en la vida de los veracruzanos. ¿Se están implementando estrategias efectivas para prevenir el crimen y proteger a la ciudadanía? ¿O simplemente se trata de reuniones protocolares que no están generando resultados tangibles? La presencia de diversas autoridades estatales y municipales en estas mesas de seguridad, incluyendo al gobernador Cuitláhuac García Jiménez y la Fiscal General del Estado de Veracruz, Verónica Hernández Giadáns, no garantiza automáticamente una disminución en los índices delictivos. Es necesario evaluar de manera crítica la efectividad de estas acciones y exigir transparencia en su ejecución. Mientras la violencia persista en Veracruz, la sociedad debe mantenerse vigilante y exigir medidas concretas y efectivas para garantizar su seguridad. Las mesas de seguridad deben ir más allá de simples reuniones y demostrar resultados palpables en la reducción del crimen y la protección de los ciudadanos.
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