XALAPA.- Vaya que han traído cola las declaraciones del gobernador de Tamaulipas, Américo Villareal, en las que aseguraba que Veracruz abastecería de agua a su estado. La presión en las redes sociales ha sido tal que el aspirante al Senado de la República, Manuel Huerta Ladrón de Guevara, ha intentado desviar la atención de la polémica sobre la gestión del agua en el estado, echando la culpa a gobiernos anteriores y tratando de voltear el relato. En declaraciones recientes, Huerta afirma que la entrega del agua de Veracruz a otras entidades ocurrió en administraciones pasadas, insinuando que son ellas las responsables de la situación actual; sin embargo, sus declaraciones evidencian su típica estrategia quemada de echar la culpa al pasado para evitar abordar la problemática de manera directa y asumir responsabilidad por la defensa de los recursos naturales de la entidad. Aunque se compromete a seguir defendiendo el agua de Veracruz desde el Senado, Huerta no aborda de manera contundente la situación actual ni ofrece propuestas concretas para enfrentarla. En cambio, se enfoca en criticar iniciativas detenidas por "grupos conservadores" y en resaltar su supuesta oposición pasada a la privatización del agua en la región de Pánuco. Es evidente que Manuel Huerta busca desviar la atención sobre la gestión del agua en Veracruz sin señalar a su irresponsable compañero de partido, el gobernador Cuitláhuac García, después de haber sido ventaneado por su homólogo de Tamaulipas. En cualquier caso, los ciudadanos de Veracruz merecen respuestas claras y acciones concretas para garantizar el acceso al agua como un derecho humano fundamental. No se puede permitir que los políticos intenten manipular el debate y eludir su responsabilidad en la protección de los recursos naturales del estado; máxime, cuando en la actualidad se vive una grave crisis de agua como nunca se había atestiguado.
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