XALAPA.- Los primeros días de la campaña del candidato de Movimiento Ciudadano al Senado, Dante Delgado Jr., no pudieron haber empezado peor. Y es que en el puerto de Veracruz, un grupo de extrabajadores portuarios irrumpió en la rueda de prensa del candidato, exigiendo respuestas sobre la requisa del puerto realizada en 1991, durante el mandato interino de su padre, Dante Delgado Rannauro. Los manifestantes, visiblemente indignados, acusaron a la familia Delgado de no haber mostrado compromiso alguno para resolver la situación de los trabajadores que perdieron sus empleos y edificios durante aquella época. A pesar de los intentos del candidato por dialogar y calmar los ánimos, la situación se volvió cada vez más tensa, convirtiendo la rueda de prensa en un caos de gritos e insultos. Delgado Jr. hizo el amague para establecer una mesa de diálogo a través del representante legal de los manifestantes, pero este último no estaba presente en la protesta. Ante la negativa de los trabajadores de entablar un diálogo directo, el candidato les solicitó trasladar la entrevista a un lugar más tranquilo, donde pudiera continuar con su mensaje sin interrupciones. Lo más grave de todo, para él, es que el incidente deja en evidencia que su campaña enfrenta obstáculos desde su inicio, escuchando cuestionamientos sobre el pasado polémico de su padre y la inacción para resolver problemas históricos en Veracruz. Este bochornoso episodio demuestra la poca experiencia y habilidad política del candidato quien tendrá que enfrentar no sólo los desafíos del presente, sino también lidiar con las demandas y expectativas acumuladas de décadas pasadas. Es el problema de lanzar a candidatos advenedizos.
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