XALAPA.- El coordinador del Grupo Legislativo de Morena, Juan Javier Gómez Cazarín, parece haber encontrado una nueva obsesión: los Yunes. Y es que, en un reciente discurso lleno de señalamientos y acusaciones, el diputado no pudo ocultar su evidente preocupación ante el ascenso en las encuestas del exalcalde de Boca del Río, Miguel Ángel Yunes Márquez, que se enfila rumbo al Senado de la República. Con un tono de desesperación mal disfrazada de valentía, Gómez Cazarín arremete contra la familia Yunes, catalogándolos como "tramposos" y "delincuentes". ¿La razón de sus acusaciones? El temor a perder sus privilegios en cuanto los veracruzanos saquen a su partido del poder. En un intento por desacreditar a Yunes Márquez, y a su padre, el exgobernador del estado, Miguel Ángel Yunes Linares, el diputado no escatima en insultos y calumnias, recordando supuestos actos de fraude electoral y corrupción en los que la familia Yunes, según él, habría estado involucrada. Eso sí, como suele ser costumbre en Morena, lanza la difamación a la ligera y sin presentar ninguna prueba que acredite sus dichos; no obstante, sus ataques parecen más una muestra de desesperación que una estrategia política efectiva. ¿Será que el diputado teme que los ciudadanos vean en la plataforma de Yunes Márquez, y de la oposición en general, un proyecto capaz de cambiar el rumbo del estado? Ante las acusaciones del servil legislador, queda claro que su verdadero temor no son los presuntos actos de corrupción de los Yunes, sino la posibilidad de que su grupo político pierda el control sobre Veracruz. Mientras tanto, los ciudadanos veracruzanos observan con escepticismo las artimañas políticas de un representante que parece más preocupado por su propia supervivencia que por el bienestar de su pueblo. ¡Qué tiemble Gómez Cazarín, los Yunes están acechando!
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