XALAPA.- La madre de Alfredo Alejandro Beauregard, Reina María, se encuentra inmersa en un dolor indescriptible que se ve agravado por las indolentes e irresponsables declaraciones del gobernador Cuitláhuac García Jiménez. Tras la trágica pérdida de su hijo, quien hace unos días fue asesinado en la colonia Los Laureles del puerto de Veracruz, Reina María no sólo enfrenta el sufrimiento de su pérdida, sino también la injusticia de las acusaciones infundadas. Y es que el gobernador, en una conferencia de prensa, había insinuado que el joven había ingerido drogas y alcohol antes de convertirse en víctima de homicidio, atribuyendo su muerte a un pleito entre sus acompañantes. Ante estas palabras, Reina María exige justicia y pruebas concretas que confirmen tales afirmaciones. Desde la funeraria donde se velaba a su hijo, Reina María ha alzado su voz para demandar transparencia y pruebas toxicológicas del cuerpo de Alfredo Alejandro. Como no podía ser de otra forma, desmiente rotundamente las declaraciones del gobernador, afirmando que su hijo no consumía bebidas embriagantes esa fatídica noche debido a problemas de salud. Su indignación es palpable y su exigencia de justicia, incansable. Alfredo Alejandro era más que un joven publirrelacionista; era un hijo, un amigo, un miembro valioso de la comunidad. Su partida ha dejado un vacío irremplazable en el corazón de quienes lo conocían y querían. A pesar de los señalamientos infundados, la madre de Alfredo no se rinde en su búsqueda de verdad y justicia. Mientras Reina María enfrenta esta tragedia con valentía y determinación, la sociedad exige respuestas genuinas y acciones concretas por parte de las autoridades. No se puede permitir que la injusticia prevalezca, y la memoria de Alfredo Alejandro merece ser honrada con la verdad y el debido proceso. Se ha informado que, hasta el momento, dos jóvenes han sido detenidos en relación con el caso. Mientras Reina María se prepara para despedir a su hijo, su voz resuena con fuerza, exigiendo que la verdad salga a la luz y que se haga justicia en honor a la memoria de su hijo.
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