XALAPA.- Día que pasa, la candidatura de Rocío Nahle a la gubernatura de Veracruz se ha visto envuelta en un escándalo tras escándalo. Hoy no fue la excepción, ya que la aparición de funcionarias convocando a una rueda de prensa para defenderla en un acto público ha evidenciado el grave desvío de recursos estatales con fines electoreros. Y es que la torpeza de los morenos no tiene límites. El evento al que convocaron para contrarrestar las críticas contra Nahle, tomó un giro inesperado cuando funcionarias públicas, encabezadas por Elizabeth Nani, presidenta del Consejo Consultivo del Instituto Veracruzano de las Mujeres, se presentaron en horario laboral para dar la cara por la candidata. En un espectáculo bochornoso, lleno de injurias hacia la oposición y en el que no fueron capaces de definir exactamente cuál ha sido la violencia de género que presuntamente habría sufrido la candidata oficialista, el colmo llegó cuando declararon que un gentilicio como “zacatecana” era VPG, sin argumentar por qué. En otras palabras, dijeron que referirse a otra mujer como “zacatecana” era un insulto; habrá que preguntarle a las oriundas de Zacatecas qué opinan al respecto. En cualquier caso, la presencia de funcionarias estatales en un evento con fines políticos durante su jornada laboral ha dejado clara la intromisión en las elecciones por parte del gobierno del estado, ¿no tenían a nadie más a quien mandar para disimular? En fin, este incidente ha reavivado el debate sobre la ética en la política y la necesidad de garantizar la separación entre el gobierno y los intereses partidistas. Las acusaciones contundentes de mal uso de recursos públicos en beneficio de una candidatura política es gravísimo y ponen en entredicho la integridad del proceso electoral y la equidad entre los contendientes, por lo que se exige que la autoridad electoral (OPLE) esté atento para sancionar estas conductas. Pero apenas es martes y la zacatecana (aunque se enoje) ha tenido la peor de las semanas; sin embargo, con cada acción, está proyectando su desesperación porque su campaña nomás no logra revertir la tendencia a la baja. Y cuidado, porque hay voces que señalan que el gobernador del estado, Cuitláhuac García, se está empezando a poner muy nervioso ante las constantes pifias de su equipo para sacar a flote el proyecto de Nahle. Sabe que si pierde la entidad no habrá nadie que lo proteja ni tampoco tiene garantizado un puesto en la administración federal en caso de que Claudia Sheinbaum gane la presidencia. Son horas cruciales en las que un error más puede ser el clavo definitivo al ataúd para Morena en Veracruz.
|