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XALAPA.- La presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, reconoció la importancia de la inversión privada, que se instalen nuevas empresas, comercios y fábricas en el país, “que haya mucha inversión privada, porque genera empleo”, sin embargo, estableció, “hay asuntos que le corresponden al Estado. “Si todo se lo dejamos al privado, al mercado, -abundó-, entonces mucha gente queda sin lo más básico para que una familia viva bien, viva tranquila, como una vivienda, un buen salario, o las posibilidades de poner una pequeña empresa o un negocio para poder tener un buen ingreso para las familias”. En este sentido, resaltó que el derecho a la educación, centros de salud y hospitales, es todo lo que tiene que hacer el gobierno, al tiempo que acusó que eso es lo que se olvidó durante el período neoliberal, durante 36 años. “Fueron seis sexenios, que se pensó que todo lo debería hacer el privado y que el Estado tenía que abandonar todo lo que tenía que ver con lo que nosotros consideramos derechos y que entonces se consideraban mercancías, y entonces se hace si la gente trabaja y trabaja fuerte va a poder lograr todo lo que merece”, sostuvo. “Con la Cuarta Transformación estamos recuperando lo que llamamos el estado de Bienestar con la función social del Estado mexicano”, aseveró en el marco de una ceremonia de entrega de créditos para la vivienda en el estado de Nuevo León, ahora, expresó, estamos construyendo estas viviendas con un mínimo de 60 metros cuadrados qué es una superficie digna para una familia. Sheinbaum Pardo encabezó la entrega de 53 viviendas del desarrollo habitacional “Villas de Palmanova”, donde se construyen 1,576 casas del Infonavit, que se suman a los realizados a principios de este año en Michoacán, Veracruz, Tamaulipas, Yucatán y Chiapas, como parte del programa Vivienda para el Bienestar, que construirá un millón 800 mil inmuebles en todo el país para los que menos tienen. La jefa del Ejecutivo Federal recordó que en el pasado, había que cumplir hasta con 23 requisitos para acceder a un programa de vivienda, y con puntos casi imposibles de cumplir, ahora solo se pide: ganar entre uno y dos salarios mínimos, tener seis meses de antigüedad en el trabajo y no tener hipoteca. En el pasado, expresó, se construían viviendas alejadas de los centros urbanos “y muy chiquitas, con huevitos de 40 metros cuadrados”, y créditos impagables, porque se prestaban 200 mil y acababan debiendo un millón de pesos.
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