| De acuerdo con los reportes, muchos de los menores provienen de municipios con altos índices de marginación como Santa Ana Atzacan, La Perla, Mariano Escobedo, Coetzala, Los Reyes, Zongolica y Mixtla de Altamirano. |
|
|
Foto:
.
|
XALAPA.- El gobierno municipal del morenista Manuel Alonso Cerezo no ha articulado acciones firmes para atender una problemática que vulnera derechos fundamentales y expone a niños y niñas a riesgos permanentes. Y es que, la explotación infantil en los cruceros de la ciudad de Córdoba no sólo persiste, sino que se ha agudizado en la actual administración del Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia, presidido por Carolina Mendivil de Alonso, sin que exista una estrategia clara para frenar la presencia de menores trabajando en plena vía pública. De acuerdo con los reportes, muchos de los menores provienen de municipios con altos índices de marginación como Santa Ana Atzacan, La Perla, Mariano Escobedo, Coetzala, Los Reyes, Zongolica y Mixtla de Altamirano. En este contexto, mientras los discursos oficiales presumen sensibilidad social, en los hechos la realidad es distinta: infantes permanecen bajo semáforos y entre automóviles, incluso en horarios nocturnos, ofreciendo productos o solicitando dinero. Sin embargo, no hay evidencia de recorridos sistemáticos, inspecciones preventivas ni operativos coordinados por parte del organismo asistencial. Por el contrario, testimonios ciudadanos coinciden en señalar la ausencia de personal del DIF en los puntos donde el fenómeno es más visible. Además, el antecedente inmediato agrava el panorama. Durante la administración de Juan Martínez Flores, el desempeño del DIF fue calificado como un fracaso en materia de prevención del trabajo infantil. Hoy, lejos de marcar distancia con esa inercia, la actual gestión reproduce la misma falta de resultados, consolidando una estructura burocrática sin impacto real en la protección de la niñez. No obstante, tampoco se han anunciado convenios intermunicipales ni programas integrales que ataquen las causas estructurales del problema. En consecuencia, la omisión del organismo asistencial y la falta de determinación política del gobierno municipal consolidan un escenario donde la explotación de menores sigue ocurriendo a la vista de todos. Entre la indiferencia administrativa y la ausencia de supervisión efectiva, los cruceros continúan siendo espacios de trabajo infantil, mientras las autoridades responsables no muestran resultados concretos que reviertan esta situación.
|