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XALAPA.- Después de cuatro meses de las inundaciones registradas el pasado 10 de octubre, la infraestructura turística del norte del estado permanece dañada. Prueba de ello es que el panorama para los prestadores de servicios en la cuenca del río Cazones es preocupante: sin apoyos, con terrenos inestables y una economía local que pende de un hilo ante la cercanía de la Semana Santa. En los municipios de Tihuatlán y Coatzintla, la zona de bañistas fue prácticamente borrada del mapa. Para los palaperos y restauranteros, el camino a la recuperación parece bloqueado por la falta de capital. Reconstruir una sola palapa exige una inversión superior a los 100 mil pesos, una cifra inalcanzable para familias que también perdieron su patrimonio doméstico durante el desbordamiento. En Coatzintla (Corralillos) las prioridades han dado un vuelco. Actualmente, los esfuerzos se centran en la construcción de un muro de contención para garantizar la captación de agua de la CAEV. En Tihuatlán (Zacate Colorado) los deslizamientos de tierra provocados por la corriente mantienen áreas inestables, impidiendo el inicio de cualquier obra civil. Sin embargo, la situación no se limita a las riberas del río. En Papantla, el sector hotelero ha alzado la voz por el cierre prolongado del Museo de Sitio de la zona arqueológica "El Tajín". Pese a ser uno de los principales motores culturales de la región, el inmueble permanece cerrado desde el inicio de la pandemia de COVID-19. Al respecto, Cecilia Uresti Villegas, presidenta de la Asociación de Hoteles y Moteles de la Región Totonaca, confirmó que presentarán una solicitud formal ante las autoridades para exigir la reapertura. "Los visitantes buscan la experiencia completa; el museo es un tema pendiente que urge resolver", señalaron los empresarios del ramo. A pesar de las gestiones de los prestadores de servicios, hasta el momento ningún gobierno municipal ha presentado un plan concreto de rehabilitación. La falta de institucionalidad agrava el problema: mientras que Papantla ya instaló su Comité Municipal de Turismo, el resto de los municipios afectados carecen de este organismo, lo que impide la gestión de recursos y el mantenimiento de la infraestructura dañada. Con la temporada vacacional de Semana Santa a la vuelta de la esquina, el sustento de cientos de familias veracruzanas permanece en la incertidumbre.
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