Varios amigos me han preguntado qué podemos hacer los que creemos que México puede aspirar a ser una democracia, ahora que Morena a través de su peón Pablo Gómez presentará la reforma a las leyes electorales de México. Mi respuesta es invariablemente que no podemos hacer nada. Y no podemos porque no hemos entendido que tenemos que convencer cuando menos al 3.5% de la población a que salga todos los días a protestar por dicha reforma. Sin poder de convocatoria no hay acción que funcione.
Me preguntan si ya me di por vencido, y la respuesta es no. Sólo hay que considerar que cada quién debe escoger en que luchas participar y para qué. En una gesta perdida de antemano no veo la necesidad de mover un dedo, salvo para dejar testimonio, de que hubo un pequeño sector de mexicanos que defendieron muy débilmente a la democracia incipiente en el país.
De ahí, la pregunta siguiente siempre es ¿y que va a pasar después? Tengo varias teorías, la más seria respecto al régimen dictatorial y aliado con el crimen organizado del gobierno actual, es que la población mexicana tarde o temprano habrá de reaccionar, y así como el régimen del PRI autoritario hizo implosión, y se tuvo que abrir para evitar conflictos mayores en el país, así también, Morena tendrá que hacer lo mismo, no sé si antes del 2030, o hasta que cumpla 79 años en el poder.
Mientras tanto, el mexicano promedio tendrá que valorar las hieles de un régimen dictatorial, sometido y sumiso a los Estados Unidos, aunque de palabra presuma y defienda la soberanía. Únicamente cuando la mayoría de los mexicanos comprendan lo valiosa que es la democracia, y lo que con ella implica, como crecimiento económico, crecimiento del empleo, mayor bienestar en la población, mayor libertad, se-gu-ri-dad, etc., será que iniciemos el retorno al camino de la incipiente democracia.
Pero en el futuro mediato, antes del 2030 y después de la aprobación de las nuevas leyes electorales que regresen el control de las elecciones al gobierno, sacando a la población de la ecuación, reduciendo plurinominales, y negociando con sus aliados del Verde y PT gubernaturas, que les permitan a sus principales cuadros seguir pegados a la ubre presupuestal, es muy probable que veamos una repetición de la ley Obregón.
Me explico: Álvaro Obregón luchó bajo el manto del lema ¨Sufragio Efectivo y no Reelección¨. Pero una vez en el poder, se sintió muy cómodo mi general. Así que cuando terminó su período de cuatro años, y se fue a su rancho a cultivar garbanzos, también estuvo maquinando como regresar al poder.
¿Qué hizo? Respuesta breve: La reforma constitucional que permitió a Álvaro Obregón competir nuevamente fue la modificación de los artículos 82 y 83 de la Constitución, aprobada en diciembre de 1926 y publicada en el Diario Oficial de la Federación el 22 de enero de 1927. Esta reforma eliminó impedimentos y abrió la posibilidad de reelección no inmediata. Utilizó a un congreso totalmente sumiso a sus más mínimos deseos, para lograr esa reforma constitucional.
“El Congreso de los Estados Unidos Mexicanos, en ejercicio de la facultad que le confiere el artículo 135 de la Constitución federal y previa la aprobación de la mayoría de las legislaturas de los estados, declara reformados los artículos 82 y 83 de la Constitución federal, en los términos siguientes…”
En lo relativo al Artículo 82, se suprimió la fracción VII que impedía ser presidente a quienes hubieran participado en asonadas o cuartelazos (como el Plan de Agua Prieta, en el que Obregón había participado). Con ello, Obregón quedó habilitado para postularse.
En cuanto al Artículo 83, se mantuvo la prohibición de reelección inmediata, pero se permitió que un expresidente pudiera volver a ocupar el cargo después de un periodo constitucional completo.
Quizá si en las elecciones de medio término, la población mexicana, ese pueblo bueno vota igual que votó por Obregón en su segundo período, Morena ya se sienta los suficientemente tranquilo como para llevar a cabo esa reforma constitucional, y no tengo la menor duda, que el pueblo bueno, votaría por AMLO de manera abrumadora.
Visto que el plan ANDY se ha descarrilado como lo hizo el tren transístmico, y las acusaciones de corrupción contra de él y del resto de sus hermanos, en la familia real, solo queda una figura para volver a ocupar la presidencia, y de allí volver a modificar la constitución para que sea vitalicio el cargo, o se permitan tres reelecciones más. Esa figura es el fundador del culto, el gran tlatoani, el cemento que mantiene unido a todo su partido político, el repartidor de fortunas, grandes a sus colaboradores, y pequeñas al pueblo bueno.
Claro que para ello habría que contar con el permiso de los vecinos del norte. Pero ellos, una vez que sea público que están operando en México, al mando de marinos y soldados, buscarán una manera de tener al pueblo bueno, también contento. Que no haya estorbos en sus intenciones, ya sea en el combate a algunos objetivos específicos o en cualquier otra decisión que tomen sobre nuestra soberana nación.
Consideremos tantito malestar por la abierta, cruda y hasta grosera intervención en asuntos internos, en la explotación de recursos naturales, y en la toma de decisiones de nuestro soberano país. AMLO sería la figura adecuada para tranquilizar a las masas, y permitir que nuestros vecinos hagan y deshagan en territorio nacional.
Por eso no es tan descabellada esta hipótesis. Aunque no podemos olvidar que León Toral asesinó a Obregón siendo éste presidente electo por segunda ocasión. https://josecobian.blogspot.com/2026/01/blog-post_16.html https://www.facebook.com/jose.miguel.cobian.elias.2025
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