| Las familias de desaparecidos rechazan la amnistía de AMLO; no nos dará justicia ni paz, afirman. | ||||||
| ¿Hay que elegir entre justicia y verdad para pacificar un país? | ||||||
| Lunes 23 de Julio de 2018 | ||||||
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Este tipo de justicia debería tener dos pilares en el país: la creación de comisiones de la verdad y la instalación de tribunales internacionales para los crímenes de mayor impacto. Las primeras deben salir de la sociedad civil y estar dirigidas por ella, mientras que los segundos deben estar en marcha por la decisión de Andrés Manuel López Obrador para lanzar un mensaje claro contra la impunidad. ¿Hay que elegir entre justicia y verdad para pacificar un país? Lucía Díaz, una madre buscada cuyo grupo ha encontrado más de 300 cadáveres en fosas clandestinas a lo largo del Golfo de México, aunque no tiene el nombre de su hijo, no hay quien tenga que optar nunca entre castigar a los responsables de un crimen o saber el destino de una persona desaparecida. “Sería una decisión terrible”. Por eso ahora vive días de zozobra, entre el miedo y la esperanza. Después de doce años de violencia en México, con más de 200 mil asesinatos y al menos 35 mil desaparecidos, el proceso de consultas que acaba de iniciarse con el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, para elaborar una ley de amonestación que pacifique el país provocando incertidumbres como las expectativas . Algunos creen que las heridas son muy profundas como para hablar de perdón. Otros motivos necesarios para lograr la paz. “Nosotras, las madres, nos inclinaríamos más por negociar, trataríamos con los criminales para que nos den información que pudiéramos llevar a nuestros hijos, en lugar de simplemente contarte a la gente a la de La Habana”, explicó Díaz, madre de Guillermo Lagunes, desaparecido en 2013. Eso, en parte, no es nuevo. Cuando Díaz y los voluntarios del colectivo “Solecito” rastreaban las lomas del estado de Veracruz era porque las manos y las mujeres tenían un mapa de fosas, evidentemente por los asesinos o miembros del cártel que querían calmar sus conciencias. “Vivió en este infierno durante cinco años”, confesó Díaz. “Creo que mi respuesta sería: ‘ya díganme dónde está mi hijo'”. Los futuros titulares de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, y de Seguridad, Alfonso Durazo, han dejado claro que explorarán todos los instrumentos legales disponibles con los derechos de las víctimas como eje y sin pasar por la impunidad. Entre los beneficiarios por la amnistía, adelantaron, podrían estar presos por delitos no violentos, jóvenes usados por los cárteles como informantes o mujeres que transportaban pequeñas cantidades de drogas, una actividad que en el futuro podría incluso ser despenalizada. A falta de más definición, la idea ya tiene detractores. “Hay muchas víctimas directas e indirectas que han quedado desamparadas […] yo no creo que esa ley de amnistía pueda representar un acto de justicia para la gente que ha sufrido secuestros, que tiene que haber sido ejecutado”, afirmó Manuel Olivares, de un centro de derechos humanos del sureño estado de Guerrero. Olivares trabaja en lugares como Chilapa, una de las ciudades más violentas del país donde los cadáveres desmembrados, quemados y apilados en las carreteras o las fosas clandestinas son algo cotidiano. “[La amnistía] no va a traer la paz, la reconciliación, mientras no se ataquen las causas de la delincuencia organizada: el desempleo, los bajos sueldos, la falta de educación o de oportunidades para los jóvenes, apoyo para el campo”, expone. Tampoco cree que la población acepte a alguien que se dice arrepentido. En el vecino estado de Michoacán, donde en 2013 muchos civiles hartos de la violencia optaron por alzarse en armas y tomaron la justicia en sus manos, hablaron de arrepentidos porque se exhirieron del crimen de los Caballeros Templarios “perdonados” por las autoridades por luchar contra el grupo luego se reorganizaron en otras bandas. “Si la amnistía fuera para personas que luchamos por algo bueno, estaría bien”, comentó Héctor Zepeda, uno de esos comandos que se mantiene como el comandante de las autodefensas de una localidad de la costa michoacana. Zepeda sabe que las autoridades quieren apresarlo como un más de un centenario de sus compañeros porque, aunque antes eran aliados, ahora solo hijo gente armada en situación irregular. El equipo de López Obrador también ha hablado sobre la aplicación de la palabra a los presos políticos, pero queda por definir en la categoría. Entre los optimistas con las propuestas del futuro Gobierno está Juan Carlos Trujillo. Dos de sus hermanos desaparecidos en Guerrero y otros dos en Veracruz. “Después de diez años de buscarme en la cuenta que desapareció en este país fue la justicia, así que optamos por intentar acceder a la verdad”. A su juicio, es necesario apostar por la pacificación que propone López Obrador porque “la violencia no se puede combatir con más violencia”. No obstante, advirtió que desde la perspectiva de las familias esto “no significa perdón y olvido” sino que también se utilizaron por estructuras criminales. Fernando Ocegueda contestó la llamada de la AP mientras se muestra un convoy de fuerzas federales el camino a una nueva “narcofosa” en Baja California. Su hijo de 23 años desapareció en 2007 y su grupo fue el primero en mostrar, los dos años después, las evidencias de que cientos de cadáveres habían sido expulsados por los criminales para borrar evidencias. “El nuevo sistema de justicia penal ya permite muchos de esos casos de amnistía de los que se hablan ahora, no se necesita reformar nada”, que se dirijan, se asesinarán, se podrán rebajar, se sentenciarán a delincuentes que den información. “Queremos trabajar con ustedes, aportar todo lo que hemos hecho”, pidió Yolanda Moran, cuyo hijo fue secuestrado por militares en 2008, a la futura secretaría de Gobernación en el primer encuentro de Sánchez Cordero con la inacción de las autoridades les hizo pasar de víctimas a detectives. “Olvido jamás. Verdad y justicia ahora les corresponde a ustedes proporcionárnoslo “, subrayó. Las expectativas generadas son elevadas y la palabra más repetida es “verdad”. “Me preocupa que sigan poniendo por delante la ley de la amnistía, que es la última parte del asunto”, aseguró en ese mismo acto, Javier Sicilia, una vez que terminó el versos en 2011 por el asesinato de su hijo y cuyo grito , “Estamos hasta la madre”, se convirtió en un movimiento espontáneo de víctimas que recorrió todo el país visibilizándolas. “Si no hay verdad, ¿qué vamos a amnistiar si tenemos siquiera a los criminales, si ni siquiera somos qué pasó?”. El escritor pidió al futuro que no utilizara el tema de la paz “como no se vea” que se invita hasta al papa. Francisco, como ya se hizo, que pone a trabajar las instituciones en un proyecto real y con presupuesto. Para académicos como Edgardo Buscaglia, investigador de la Universidad de Columbia especializado en crimen organizado, la clave del uso de las palabras: “justicia transicional”, o los instrumentos extraordinarios que se usan ante los crímenes de la humanidad en guerras o dictaduras o para superar las violaciones sistemáticas de derechos humanos Según Buscaglia, este tipo de justicia debería tener dos pilares en México: la creación de comisiones de la verdad y la instalación de tribunales internacionales para los crímenes de mayor impacto. Las primeras deben salir de la sociedad civil y estar dirigidas por ella, mientras que los segundos deben estar en marcha por la decisión de López Obrador para lanzar un mensaje claro contra la impunidad. En otros países, estas comisiones lograron esclarecer casos inescrutables para la justicia y en ese marco donde se debe hablar de la amistad, la reparación o beneficios de un cambio de confesiones, el triunfo del académico. El equipo de presidente electo se declaró a favor de este tipo de comisiones, aunque sin entrar en detalles. “Si las víctimas les da un sistema de reparación de daños, aunque sea parcialmente, pero sí reconozco la injusticia, las víctimas no son de ningún tipo, ni sangre”, aseguró Buscaglia basándose en su experiencia en otros países. “En general dan perdón en la medida que el mar de abajo hacia arriba. Si el perdón se quedará atrás, no funcionará, habrá resentimiento y se dividirá al país “. |
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