De Veracruz al mundo
'El estrés en la nueva normalidad; el valemadrismo, una cierta forma de tragedia'.
Tanto las personas que reaccionan cuidándose y critican a quienes no lo hacen, están sujetos a niveles de tensión prolongados, señala sicólogo
Domingo 02 de Agosto de 2020
Por: Excelsior
Foto: Excélsior /
Ciudad de México.- Nacho Vargas es un artista plástico que siguió el confinamiento por varios meses, pero ahora tiene que ir seguido al Centro para comprar sus insumos.

Cada que sale se siente “vulnerable, estresado, con miedo a contagiarse”, pero, a la vez” triste y deprimido” por ver a toda la gente que no atiende las medidas sanitarias.

Trato de no tocar nada, de no tocar nada en el transporte público, nada con las manos, abrazo el tubo con el antebrazo, la subida y bajada es surfear haciendo equilibrio para no agarrar nada mientras frena el Metro”, explica.

Salir en esta “nueva normalidad” y ver que los demás no usan cubrebocas, ni respetan la distancia social “eso te hace sentir como un estúpido, la verdad porque dices, ¿para qué he estado tanto tiempo encerrándome, soportando también pues altas y bajas en muchos sentidos y sales y ves gente que no le importa o gente que conocemos y dice, esto no existe?”.

En entrevista a distancia, Vargas asegura que “nos está ganando la ansiedad por querernos ya activar, pero me parece muy riesgosa, el miedo también. Es mucho miedo a, uno no lo percibe realmente hasta que hablas con alguien que ya se ha contagiado”.


Cómo informó Excelsior el pasado 28 de julio, la población que ha estado en confinamiento y tiene que volver a sus actividades exteriores, podría sufrir del “síndrome de La Cabaña”, según el especialista en adicciones, Luis Manuel Román Aréchiga, quien explicó que se trata de un estrés postraumático que se refleja en temor a socializar y resultar contagiado.

En opinión del sicólogo investigador de la Facultad de Sociología de la Universidad La Salle, Felipe Gaytán, existe otra vertiente del estrés: “lo hemos procesado ya sea negándolo o aceptándolo y últimamente ha aparecido algo que se le conoce como el efecto “valemadrismo”, el efecto de, “si me va a dar, me va a dar”, “si me tengo que morir me tengo que morir”, y este efecto de “valemadrismo” no es una cuestión de retar al destino, es una forma de cierta tragedia, es decir, ya estoy aquí, tengo que sobrevivir tengo que vivir entonces “que sea lo que Dios quiera” e invocamos el tema religioso como algo externo”.

Nacho Vargas reitera que le genera mucha ansiedad y estrés “que como que no nos estamos poniendo las pilas como sociedad para contrarrestarlo (al virus) y cómo te diré, ¡vamos para atrás!”.

Felipe Gaytán, señala que, en periodos de crisis, guerras o desastres, la gente no puede sostener por mucho tiempo la tensión, por lo que empieza a relajar, en este caso, las medidas de higiene, empieza a confiar que su círculo familiar si cumple con las medidas, y “por eso la curva no va a decrecer, la vamos a ir incrementando. A final de cuentas va a haber algo que es la censura moral, se dice “se contagiaron por irresponsables se lo merecen” empezamos a estigmatizar a los que no usan el cubrebocas; empezamos a hacer los Torquemadas de la pandemia,” y es lo que se está viendo en redes sociales.

LAS ENCUESTAS
Aún no hay estudios que reflejen la afectación en la salud mental de la población luego del retorno a las calles en “la nueva normalidad”.

Según la Encovid, encuesta realizada por la Universidad Iberoamericana, la Unicef y otras organizaciones, 35.7% de los hogares encuestados reportó ansiedad por el encierro en mayo.

La Universidad del Valle de México realizó una encuesta entre estudiantes, de los cuales casi 40%, consideró que se ha visto afectada la vida emocional de su familia, mientras que, 58.4% contestaron que están preocupados por la economía nacional.

El académico de La Salle comenta que hay tres cosas que podemos hacer en conciencia para acabar con el estrés y con las reacciones del binomio “necesidad-miedo a salir” “necesidad de libertad- incertidumbre”:

Asumir nuestra propia vulnerabilidad y responsabilidad individual”; saber “las medidas que socialmente podemos llevar a cabo, tener alternativas” y, tercero, “es necesario una comunicación política efectiva.”

Nacho Vargas tiene varios pedidos de orfebrería que debe cumplir una vez que sus proveedores reabrieron, pero, además de expresar su ansiedad al respecto, expresa su “deseo de que hubiera mensajes del gobierno para tranquilizar y llamar a la paciencia, porque la paciencia es lo primero que se pierde.”

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