Diversas organizaciones sociales anunciaron el pasado viernes santo, que desde ayer domingo y hasta el lunes 6, el estado de Veracruz sufrirá de marchas, tomas de carretera, bloqueos y diversas manifestaciones que generarán un caos de movilidad desde Las Choapas hasta Pueblo Viejo y Panuco.
“Marcha por el Mar” conformada por diversos colectivos organizaron infinidad de protestas por las afectaciones ocasionadas por el derrame de petróleo detectadas por primera vez en costas veracruzanas el 2 de marzo, así como una marcha multitudinaria encabezada principalmente por pescadores, comerciantes, restauranteros, ambientalistas y otros prestadores de servicios que han sido los más afectados por este ecocidio que puede medirse en las casi 900 toneladas que han recogido de hidrocarburo en las costas de Tabasco y Veracruz, primordialmente.
Aparte de lo sucedido ayer domingo, que motivo enojo en los vacacionistas que se aprestaban a regresar a los estados de Puebla, Tlaxcala y ciudad de México, después de aprovechar el puente vacacional de semana santa, otros centenas de miles más seremos testigos del paro nacional que se anuncia para hoy lunes por los transportistas, ejidatarios, agricultores y campesinos que acusan al gobierno federal de no cumplir con los acuerdos de bajar los precios de los combustibles, especialmente el diésel, al que se comprometieron meses atrás con la Secretaria de Gobernación.
Hasta el momento de escribir esta columna los organizadores del paro no han comunicado su suspensión en ningún medio de comunicación masivo o de las redes sociales, por lo que es un hecho que al momento que este leyendo ésta, el paro estaría funcionando en todo el país.
Pero regresando al estado de Veracruz apuntaré lo peligroso que ya es, sin que se observe ninguna acción de gobierno que tienda a brindar paz y seguridad a sus habitantes, y peor cuando quien tiene la obligación de garantizarlas, convoca a bailongos con el DJ Martín Garrix, sin que le importe la inseguridad que hay de norte a sur y de las montañas a las playas. Allí están los secuestros y asesinatos de ganaderos, comerciantes, empresarios y médicos muy queridos en Poza Rica, Tuxpan, Minatitlán, Catemaco, Córdoba, mientras ella, con sonrisa de por medio afirma que los jarochos quieren divertirse.
Paralelo al anuncio de la gobernadora para anunciar su evento electrónico masivo, circula en redes sociales un video de un grupo de encapuchados anunciando sus secuestros por los que piden rescates
millonarios, y que a pesar que sus familiares los pagan, entregan a las personas secuestradas asesinadas.
Consternación, enojo, rabia es lo que permea en gran parte de la sociedad veracruzana, mientras el jolgorio permea en las autoridades veracruzanas. Para ellas el derrame no es derrame sino unas cuantas gotitas de chapopote, y los secuestros y asesinatos no les quita el sueño ni los altera. |
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