Yo le creo al súper policía Omar García Harfuch -y está bien eso de ser feminista a conveniencia, pero también tuvo padre y por eso es GARCÍA Harfuch- y coincido plenamente con él, en su opinión de que el Rancho Izaguirre era un centro de entrenamiento. Más o menos como una Universidad muy exclusiva para aprender cómo desaparecer a las personas…
No podían, ciertamente, expedir títulos que avalaran el aprendizaje y su paso por sus azarosas aulas; además de que el curso completo no lo tomaron, toda vez que dejaron un tiradero que fácilmente podían haber recogido y dejando todo como nuevo. Pero no tuvieron tiempo. Podrían alegar que esas eran las intenciones; pero el “soplo” hizo que salieran de prisa…
Infortunadamente ya no cuentan con el apoyo del ex gobernador Alfaro, que quién sabe por dónde ande; pero sí del gobierno federal, que se encargó de darle una “chaineadita” al Ranchito, para que la teoría del campo de entrenamiento tuviera sustento; y desaparecieron, como por arte de magia, todas las muchas evidencias que había -con hornos y toda la cosa- que infortunadamente -infortunadamente para ellos- ya habían sido video grabadas y fotografiadas exhaustivamente por quienes llegaron antes al lugar. Y que ahora son víctimas de una campaña de desprestigio. Pero…
Los cientos de pares de zapatos, los hornos, la ropa, las credenciales, todo desapareció para que García Harfuch le informara a la señora Sheinbaum que era un campo de entrenamiento; que no de exterminio, como lo puso en su primera plana The New York Times. Pero García Harfuch no estaba mintiendo, se entrenaban para torturar y matar. Como la torturada que debieron darle a José Gregorio “N”, conocido como “El comandante Lastra”, para que “confesara” lo del centro de adiestramiento…
Podrían decir que era el Rector de la Universidad del Exterminio; pero, la verdad, es que nadie se los creería. Es una pena decirlo, pero los hechos los desmienten y los exhiben como mentirosos, ya sin ningún tipo de credibilidad. Y eso que el sexenio apenas empieza; pero como que tiene todas las trazas de seguir los pasos de la penosamente convulsa Argentina y su experiencia con las gobernantes femeninas que han tenido. Y cómo se han seguido los pasos de Colombia en cuestiones de violencia…
Hace 25 o más años, cuando decía por Radio Universidad Veracruzana, que nos estábamos colombianizando, se escandalizaban. Y sólo hay que ver cómo estamos hoy, cuando la violencia, siempre de la mano de la falta de salud y por consecuencia, la degradación social, está imparable…
Estamos tan mal, que las Autoridades vociferan y cacarean que la violencia ha disminuido. “Hoy ya no son tantos como antes” -pero nada más el pasado fin de semana fueron 273 los asesinados- Y no comentemos de los desaparecidos, que en promedio son 14 cada 24 horas, sin que se vuelva a saber de ellos nunca más…
¿Culpa de los Gobiernos? En parte sí, pero la salud de un pueblo no es solo responsabilidad del Estado. Es también responsabilidad de los padres, especialmente, de las madres, que son las que finalmente dan de comer. Y son las que pueden evitar que sus hijos, desde pequeños y por comodidad, se acostumbren a la comida chatarra. Y ese es el problema de fondo. Todos somos el resultado de lo que hemos comido. Y por eso somos una sociedad chatarra…
En Finlandia, cuando una mujer se embaraza, se le tienen consideraciones especiales en su trabajo. Y al parir, durante 3 años recibirá el mismo sueldo y podrá regresar al mismo cargo que tenía antes. Pero hay más. Si decide quedarse junto a su hijo durante 7 años, entonces a partir del tercero, recibiría la mitad de su salario. Si eso se aplicara en nuestro México, seguro que tendríamos mejores gobernantes. Pero…
Oficialmente, cuando menos por ahora, no hay posibilidades de llevar a cabo una norma de ese tipo. Sin embargo, las mujeres son extraordinarias, sí se lo proponen, seguro que lo logran.
Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.
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