Todo, absolutamente todo lo que Rocío Nahle decía hace 10 años sobre el gobierno de Enrique Peña Nieto, sobre el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares, aplica en este 2026 al gobierno de Claudia Sheinbaum, a su propio gobierno. Entonces Rocío Nahle era diputada federal, entonces López Obrador hacía alianza con el Cártel Jalisco Nueva Generación y con el Cártel de Sinaloa para alcanzar el poder. En ese momento Nahle quería figurar y por eso se puso claridosa. Nunca pensó que en realidad estaba escupiendo para arriba. Decía la diputada Nahle: “No es posible tanta irresponsabilidad. Hoy estamos viendo que al menos aquí en Veracruz sufrimos y estamos en el mismísimo infierno, en todo el estado a lo largo y a lo ancho estamos presentando hechos inhumanos. Si perdemos esa seguridad los ciudadanos pues es un estado fallido entonces para qué existimos los diputados, los gobernadores”. En esos días se acababa de atrapar al Chapo, algo que en México todos celebraban. Pero Nahle, la crítica, todo cuestionaba: “Porque la Marina y el ejército saben lo que está pasando los tienen identificados también saben en qué puntos entonces no no pueden agarrar a uno sí y a veinte no. Ahora resulta que como somos corruptos y hay una impunidad ya establecida en este país entonces mejor que los juzguen afuera”. Todo lo que criticaba Rocío Nahle como diputada, es lo que ella misma está viviendo como gobernadora. Lo que criticaba al gobierno de Peña Nieto, es lo mismo que hace Claudia Sheinbaum, entregando a narcos para que los juzguen en Estados Unidos. Decía Nahle: “Ahora resulta que como somos corruptos y hay una impunidad ya establecida en este país entonces mejor que los juzguen afuera”. Pues sí, así es. A Nahle le cayó el gargajo en plena cara.
Se queda como rector Martín Aguilar, Tribunal Colegiado respalda autonomía de la UV y de su junta de gobierno. Se queda, pero lo espurio, ¿quién se lo quita?
El falló del Primer Tribunal Colegiado en Materia Administrativa del Séptimo Circuito parece tan obvio que uno se pregunta, cómo es que académicos que toda su vida la dedican al escrutinio de las leyes, hayan pasado por alto semejante obviedad, la autonomía de la Universidad Veracruzana, es decir, la capacidad de la institución para tomar sus propias decisiones, así estén fuera de la ley. Esto lo comentamos porque el Tribunal Colegiado “resolvió por unanimidad que la decisión de la Junta de Gobierno de la Universidad Veracruzana (UV) de prorrogar en el cargo al rector Martín Gerardo Aguilar Sánchez no puede ser impugnada mediante juicio de amparo al tratarse de un acto emitido en el ejercicio de la autonomía universitaria”. Hasta parece una perogrullada. Lo que queda en evidencia, después de un prolongado proceso, es el rechazo en contra del insustancial Martín Aguilar, uno de esos sujetos que si está no sobra y si se va no falta. Ya lo habíamos dicho, Martín Aguilar es "como la caca del perico... ¡que ni hiede, ni huele!". Baste darse una vuelta por algunos campus, algunas facultades de la Universidad Veracruzana para que quede patente que Martín Aguilar es el rector más repudiado de la historia de esta institución. El señor se queda como rector, pero lo espurio, ¿quién se lo quita?
Armando Ortiz Twitter: @aortiz52 @lbajopalabra |
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