Francisco Cabral Bravo
Con solidaridad y respeto a Rocío Nahle García y Ricardo Ahued Bardahuil
Nací y crecí en un México que confiaba en que todo delincuente sería castigado. Las instrucciones eran tan escasas que se convertirían en una leyenda inolvidable a la que se referían como que "nunca supo". Hoy, la impunidad alcanza un vergonzante 98% según los propios datos oficiales. El crimen creció de manera incontenible, la carga reventó las instituciones, los presupuestos son insuficientes, las leyes se han deteriorado, no hay el necesario personal técnico de alto rango, el cual es muy escaso y es muy caro. En fin, no hay un remedio fácil.
Esto no es una crítica a las fiscalías, sino un llamado a los gobernantes, a los legisladores, a los tesoreros para que no las abandonen. El caso es que, con culpas de alguien o sin culpa alguna, hemos llegado a ese pavoroso 98% de impunidad, tan vergonzoso ante el mundo, pero, sobre todo, ante nosotros mismos que somos nuestros jueces supremos.
Quizá no se pueda culpar a un Estado por no remitir la pobreza que él no instaló o por no ganar la guerra que él no provocó. Pero es innegable que, de pérdida, está obligado a aplicar la ley que el propio Estado expidió. Es muy duro decirlo, pero el gobierno que no puede ni siquiera que se cumplan sus propias leyes ya está perdido. Para Seymour Lipset, ese es el síndrome infalible de la impotencia política, pero también social.
Porque lo peor es que ahora hay muchos que dicen y que creen que el crimen ya no se castigue, si no que se premia con riqueza, con poder, con fama y hasta con aplauso. El crimen duele, pero la impunidad enoja. La mezcolanza de dolor y enojo se llama furia y es el ingrediente más peligroso de la política. El dolor es el combustible, el enojo es el comburente y la furia es el carburante. Es lo que tira gobiernos, lo que destruyen naciones y lo que marca destinos. Es lo que nos dice el tamaño de la bomba, pero no nos dice el largo de la mecha.
En otro contexto El eterno femenino, farsa, obra magistral de la entrañable Rosario Castellanos, farsa, retrato de época, años 70, México. Los estereotipos femeninos, surgidos de diversos mitos, desfilan en un salón de belleza. A más de 50 años, de muchas reformas legales, muchas políticas públicas, muchas marchas y tristemente muchos feminicidios y un gran número de madres buscadoras, ¿qué ha pasado con las mujeres? Su situación se modificó. En 1970, solo una senadora entre 58 senadores. Al salón de belleza siglo XXI solo acuden senadoras. Reformas legales, cuotas y ahora, paridad en todo lo hicieron posible. En la actual Cámara de Senadores, las mujeres representan 50.8% del total.
¿Cómo interpretaría Rosario lo que sucede ahí? ¿Es lo malo de sacar a las personas de la cocina y darles un curul? "Sus maridos no pudieron ser diputados y las pusieron a ustedes, las pusieron a ustedes para cubrir esa cuota de poder y hoy vienen a destrozar y a hacer pedazos, lo digo de frente al pueblo". Sor Juana: "Hombres necios".
Ahí radica gran parte de la infructuosa lucha contra estereotipos. La mentalidad masculina, en general. No hay autoridad para poner alto a injurias o violencias.
¿Quién se responsabiliza de modificar las estructuras politizadas y generalizadas existentes en los órganos legislativos? La Unidad Técnica del Senado tiene la encomienda, pero una gobernadora amenazó con divulgar material de carácter íntimo a las legisladoras. En 2020 el Senado investigaba ocho casos de acoso sexual. Hubo señalamientos a un deudor alimentario, a un agresor que ejerció violencia vicaria y a otro que públicamente agredió a su esposa. Senadoras y diputadas desistieron de votar por el desafuero a un exgobernador acusado de intento de violación.
Las legisladoras, temerosas, votaron según la línea marcada Y peor gritaron " no estás solo". Las y los legisladores llegan al cargo por los partidos.
Las prácticas y relaciones parlamentarias se rigen por intereses y lealtades partidistas.
El futuro político de todas depende de esos institutos. Los unos vigilan a las otras.
¿Qué pensaría Rosario de las efemérides femeninas, tan celebradas? Si leyeran El eterno femenino tendrían retratos aleccionadores y divertidos de José Ortiz, de la Adelita, de Carlota, de sor Juana y de la Malinche. ¿Por qué no, en vez de emular a los héroes, Ian Marcos analíticos que incluyan a 51% que son las mujeres? La respuesta, como casi siempre en política mexicana, está en lo que se decidió no reformar.
En otro contexto en lo que transcurrió la reciente antigüedad del tiempo y en lo pasado de la edad, el más sabio entre los sabios, el más poderoso y el más benéfico, le dio a su pueblo una lección. El día para detener al descarriado criminal, se fue lejos. " Tenemos un enemigo común y estamos hartos" dijo Sara Carter, la periodista de investigación de Fox News que desde hace unos meses es la directora de la Oficina de Control de Drogas de la Casa Blanca, la zarina antidrogas de Donald Trump. Carter que ha estado de visita en México desde hace algún tiempo, en encuentros marcados por el abatimiento de Nemesio Oseguera, El Mecho está convencida de que el operativo que acabó con la vida del jefe del Cártel Jalisco Nueva Generación es un punto de inflexión en la relación bilateral en términos de seguridad una relación que, dice está mejor que nunca antes.
Sabía que a mucha gente no le gusta decir que está es una guerra contra las drogas, pero que, al final, como hemos visto, estamos en una guerra que ha dejado cientos de miles de muertos, en México y en Estados Unidos. Cuando hay tal número de víctimas, estamos hablando de una guerra. Cuando hay tanta violencia, es una guerra. Pero no es solamente una guerra en términos familiares, sociales, culturales. Si no damos esa batalla social, cultural, esa es mi opinión, es muy difícil ganar esta guerra solo con los instrumentos de seguridad o militares. Lo más grande por lo que todos podemos luchar y que podemos enseñarles a nuestros niños a luchar es la libertad. Y esa es una lucha en la que estamos juntos. Eso es lo que México y Estados Unidos por fin estamos empezando a ver. Estamos empezando a ver que tenemos un enemigo común y estamos hartos. Imagínate lo que podríamos ser, lo que México podría ser, lo que Estados Unidos podría ser. Somos la joya del mundo. Tenemos todo: recursos naturales, cultura, arte, belleza, todo lo que te puedas imaginar. Sólo estamos encadenados por estos cárteles. Así que sí, estamos en guerra, pero la guerra está llegando a un punto decisivo. Y, por primera vez en la historia moderna tenemos una presidenta Claudia Sheinbaum y el presidente Donald Trump que de verdad dicen lo que piensan, y cuando lo dicen, lo dicen en serio.
Y lo que quiere decir, afirma Carter es que a los cárteles se les están acabando los días, y trabajando juntos con nuestros socios, como la presidenta Sheinbaum, vamos a hacer que eso ocurra. No vamos a quitar el pie del acelerador. Vamos a seguir siendo implacables. Y vamos a estar a la ofensiva contra los cárteles. Y así pudimos lograr eliminar al Mencho, y el gobierno mexicano trabaja junto con nosotros. |
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