Toda vez que ya estaba puesto en el script -recordemos que La Tierra también juega- y algo tenía yo que aprender; tuve la oportunidad de presenciar un pleitazo entre dos individuos...
Que seguro ya se conocían de tiempo; pues de uno y otro bando salieron a relucir nombres y parentescos. De todas las cosas que se entera uno. Pero estuvo buenísimo...
Iban acompañados de sus respectivas parejas; aunque lo mismo y uno no; porque por ahí se escucharon frases como. O verás a la hora que lo sepa. Eres un ... ... ... ... los puntos suspensivos, son para que cada uno eche a andar la imaginación...
Si tú dicen algo -a saber, qué habrán dicho para justificar los moretones-. Y aunque en este caso no tenía ni vela en el entierro, en el altercado, hasta el momento solo verbal, salió a relucir en repetidas ocasiones el nombre del rancho donde se refugia aquél que deberá tener su merecido...
Vete mucho a la .... vete tú. Respondía el otro. Versión para mayores del “botellita de Jerez” de tiempos pasados, que nos hace ver que recibimos un mundo mejor del que estamos entregando. No hemos hecho las cosas bien....
Pero regresemos...
Con la confianza de que seguirá vivo, para que pague todo el daño que ha hecho. Nomás falta que se nos muera antes de que lo secuestren los yanquis...
Sus seguidores habían de hacerle unas misas y rogar que no se nos muera. Ahí se los encargo...
Sin embargo, será un gusto, tengo que reconocerlo, que se haga justicia y verlo tras los barrotes, rapado y con el uniforme de los presos...
Pero regresemos con el escandaloso agarrón, que reunía cada vez más gente...
Las mujeres contenían a los hombres, cada una al suyo, se entiende, intentando impedir que las cosas siguieran a más. Se escuchaban frases como: pa qué le haces caso, no vez que viene borracho -los animales rehúyen el alcohol, comentario sin importancia, pero no hacen esos papelitos-...
Se tiraban manotazos con las mujeres interponiéndose; hasta qué, en una de esas, un manotazo le dio en el rostro a una de las damas y ahí se armó la gorda...
Las damas se agarraron del pelo y durante el agarrón, se dijeron de todo tipo de maldiciones. Y fue más fácil separar a los hombres. Las mujeres se trabaron de las greñas, se arañaron, se patearon, se mordieron. Dos Pit Bull en plena acción. Pero terminaron separándolas y todo concluyó en insultos, amenazas y más maldiciones...
Cabe comentar, que durante la colonización de África, Las Amazonas de Dahomey, fue un Ejército de solo mujeres, guerreras temibles. Temidas por su fiereza, durante II siglos defendieron su territorio y, a su rey...
Pero estábamos en que terminó el pleito y unas cuadras adelante, en el cruce de la vía, una familia de extranjeros, hondureños tal vez, pedían ayuda. Les di las monedas que traía y lo agradeció con el clásico: Que Dios lo bendiga”...
Hechos en la misma línea; pero en sentido contrario. Uno maldice un poco atrás y el otro echa bendiciones. La reflexión es sobre el hecho...
Definitivamente las maldiciones no le llegan a nadie, por el simple hecho de que sólo se las digan -no creo en la brujería- Nadie se va a morir sólo porque se lo deseen; si así fuera¡ imagínense, pero nadie se va a curar de lo que sea, solo por desearlo. El “bendiciones” tan de moda, ha suplido al diplomático “vaya bien”...
Las maldiciones hay que ganárselas y las bendiciones también...
La verdad, no quiero no abrir los Diarios y ver las noticias. Ya hasta hacen apuestas de cuándo va a renunciar la señora con “A”. Solo me permito recordar, que desde que “ganó” comenté en este mismo espacio que lo mismo y le sucedería lo que le pasó a María Estela Martínez, conocida como Isabelita, la viuda de Perón, que en su segundo año de mandato de encarcelaron durante cinco años; y que hoy vive en España...
Se lo advirtieron varias veces; pero o no lo creyó, o se sintió muy respaldada y no quiso entregar a los delincuentes que desde Washington le nombraron...
Y no es que se pueda festinar o dar lástima por lo que le sucede; pero ya está bastante grandecita para no saber lo que hacía al aceptar la Presidencia...
Además de que dije, que cerraríamos el año a tambor batiente y que a principios veríamos cosas inéditas. Por lo que mejor...
Nos vemos mañana, si el Sol me presta vida. |
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