Nacida en 1929, nadie ha superado su desmedida frivolidad al haber adquirido 300 pares de zapatos; unos dicen que fueron más de mil pares; a saber...
Pero la señora Imelda Marcos, esposa de Ferdinand Marcos (1917 - 1989) quien gobernó Filipinas por más de dos décadas, lucía todos los días zapatitos nuevos...
Pero la señora de aquí, que vaya alguno de mis tres amables lectores a saber cómo se llama; porque el Claudia se lo pusieron cuando llegaron a México; no parece que vaya a tener el tiempo suficiente como para competir en futilidad con la Filipina...
Pues, aunque estrena trajecito nuevo todos los días; es de esperarse que no tenga tiempo de seguir vistiendo a costa del Pueblo como para superar la marca...
Y le pase lo mismo que a María Estela Martínez Cartas conocida como “Estelita”, la viuda del General Juan Domingo Perón (1895 - 1974) que duró menos de dos años al frente de Argentina, antes de ser derrocada de la Presidencia por un Golpe Militar...
Y se supone que no podrá superar la vanidosa marca; porque la cosa está que arde con el narco gobierno y su necedad de continuar protegiendo a Cuba; con dinero que hace falta en México...
La cantidad de millones de barriles de petróleo que les ha enviado; más la ayuda con los médicos cubanos, ya hartaron a Washington y a la mayoría de los mexicanos que no están de acuerdo con su humanismo comunistoide...
Y viene al caso, porque me preguntan, que si no estoy de acuerdo con el socialismo, ni con el capitalismo, ni con la democracia, ni los Partidos Políticos. ¿Qué entonces es lo que se propone? Porque nomás criticar, es fácil...
Pues se propone acudir a la Historia y adoptar un régimen, que durante casi 9 siglos funcionó llevando al Estado a la primera línea entre las naciones. La Esparta de Licurgo (¿? -730 antes de esta Era) donde todos los ciudadanos eran iguales ante la Ley...
De tal suerte que, empezando por el Rey, todos absolutamente todos, comían en comedores públicos. Y, entendiendo que todos somos el resultado de lo que hemos comido, comían exactamente lo mismo...
Pero pensar que los padres estén envenenando a sus hijos, consciente o inconscientemente, dejen de darles dinero para comprar porquerías y consumirlas ellos mismos, luce una tarea punto menos que imposible...
Decirles a los padres que tarde o temprano sus hijos enfermarán, algunos gravemente, por su irresponsabilidad y falta de autoridad para guiarlos hacia una alimentación sana, cuando tengan que afrontar las consecuencias convertirán sus vidas en un infierno...
Para sus hijos y para ellos mismos. Si conocen a alguno, solo habrá de preguntarles la vida que llevan al tener un hijo con cáncer, o con diabetes. Y todo, porque ellos mismos no ponen el ejemplo.
Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.
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