Cómo puede hablar de soberanía y de independencia la señora Claudia -eso sí, estrenando trajecito todas las mañanas- cuando el País está en manos de la delincuencia. Eso es absurdo...
Y máxime, cuando ella misma, como feminista de escaparate, está más que sometida por el hombre que, junto con ella, han destruido a la Patria al acabar con la República...
El sistema de gobierno que Víctor Hugo (1802 - 1885) calificó como “El clímax de la civilización”...
Pero dando actualidad a las palabras de Lord Byron (1788 - 1824) “Apenas son suficientes mil años para formar un Estado; pero puede bastar una hora para reducirlo a polvo”...
Pero esto apenas empieza. Las cosas tienen que cambiar. Por el simple hecho de que no puede seguir así...
De poco o nada les habrá de servir que el líder magisterial haya entregado millón y medio de afiliados a la 4ª Transformación; cuando es una maniobra sucia, como todos ellos, para preparar el fraude electoral y seguir robando a la nación...
Solo los discapacitados mentales pueden creer que los maestros se van a afiliar a Morena, cuando ni siquiera les han pagado sus salarios...
A menos que, porque son capaces de eso y más, les hayan condicionado su pago, a la afiliación a su podrido cártel, que hace agua desde adentro...
Pues, aunque a los delincuentes que detengan para juzgarlos aquí, los vayan a tener en suites dentro de las cárceles, como se acostumbra, el desprestigio deberá ser suficiente para que los Morenos desaparezcan de la escena...
Sin embargo, no se ha dicho la última palabra. Aunque ahora salen con que en Washington no quieren que se los envíen -para qué han de querer mantener semejantes porquerías de seres humanos, ahora quieren que la justicia mexicana sea quien los juzgue-. Pero...
¿A qué justicia se refieren? En México la Justicia está secuestrada. Esto que vivimos en México no es una democracia ni hay ninguna soberanía; esto es una dictadura, que es como se califica un Estado en que las Leyes no se respetan...
Necesitamos un cambio. Pero para ello, primero deberá cambiar cada uno. Porque esperar que todo cambie, sin que uno lo lleve a cabo, es absurdo, es infantil, por no decir incoherente...
Pero parte de la magia, que no de los milagros, es que, cuando la gente cambia, todo cambia. Ni siquiera hay que tener fe o esperanza. Sólo así es.
Y nos vemos mañana, si el Sol me presta vida.
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