DE FIDEL Herrera Beltrán podrían escribirse mil libros, y sobrarían anécdotas que contar. Que ha sido el mejor Gobernador de Veracruz, si la sociedad lo dice es porque es cierto; que ayudó a muchas personas en desgracia, los testimonios hablan por sí solos; que puso un freno –a diferencia de otros Gobiernos y políticos- para que su familia no ocupara posiciones durante su estancia en el Poder Ejecutivo, es la verdad pura. Que se le cuelgan infinidad de San Benitos, unos verdad otros entelequias, eso es común en hombres que trascienden. Lo cierto es que dejó huella en el Estado que le recuerda con afecto y admiración, y acaso por ello, el Comité Directivo Estatal del PRI develará el jueves 2 de Mayo una placa conmemorativa en la sede de Ruiz Cortines y Francisco Moreno, con motivo del primer aniversario de su fallecimiento, lo mismo que el de su esposa, la estimada señora doña Rosa Margarita Borunda Quevedo, acaecida días después, el 25 de Junio del mismo año. La placa, por lo tanto, llevará el nombre de ambos que decidieron seguir unidos más allá de la vida. El evento que, seguramente reunirá a muchos amigos y seguidores, busca reconocer la trayectoria política de ambos personajes. Fidel Herrera fue gobernador de Veracruz de 2004 a 2010, pero anteriormente ocupó diversos cargos en el ámbito nacional, desde diputado Federal a Senador, además de puestos partidistas. Ampliamente conocido en el Estado como el “Tío Fide”, era originario de Nopaltepec, municipio de Cosamaloapan, y cuando la muerte le sorprendió tenía 76 años, pero de tiempo atrás se rumoraba que Fidel se encontraba enfermo. Un día, viajando con la familia rumbo al puerto de Veracruz recibí una llamada: “antes me hablabas o yo te hablaba. Ahora soy yo el que te llama”. Su voz sonaba distinta, producto de una semiparálisis facial pero respondí: “Fidel, seguimos siendo tan amigos como siempre. He intentado llamarte sin éxito, pero aquí estoy, siempre a la orden”. Fue breve, me contó de su enfermedad y del ánimo que tenía de salir adelante. Fue la última vez que cruzamos palabra no porque no lo deseara, sino porque su familia le retiró el celular para que pudiera descansar y no recibir llamadas que en ocasiones lo alteraban. Podría llenar este espacio de anécdotas, pero solo contaré una que sumió a Veracruz en la desgracia.
UNA TARDE de tantas recibí una llamada. “Necesito hablar contigo; nos vemos en 20 minutos”. Trate de disculparme, me sentía mal, tenía temperatura y la garganta irritada. Le propuse vernos al día siguiente pero él insistió. “Necesito verte hoy mismo; te espero en el restaurante de carnes y quesos que está (estaba porque ya lo cerraron) frente al Shintai de Ávila. Me estaba dando, tácitamente, una orden y era el Gobernador. “Está bien, llegó en veinte minutos, estoy en mi oficina de Manuel C. Tello, y ando en mangas de camisa”. Llegue puntual, el propietario me esperaba, el restaurante estaba vacío. Me indicó donde sentarme tras haber elegido una silla: “ahí se va a sentar el Gobernador”, me dijo: “que se siente en otra silla” le respondí y se alejó, no sin invitarme alguna bebida mientras esperaba. Pedí un vaso con agua, y a los cinco minutos llegó Fidel en una Suburban roja, y caminando me extendió los brazos. “Hermano, que bueno que veniste”.
NOS SENTAMOS, pidió una botella de vino Vega Sicilia que sirvió el propio dueño del lugar para enseguida alejarse. “Me dijiste que andas enfermo, necesitas que te den cariño” y se rio. Pidió carnes y quesos para compartir, probé mi copa y la hice a un lado. No apetecía, y se dio cuenta y acto seguido insistió: “si no te cae el vino, pide un tequila”, y eso hice, en tanto tomaba mi copa y la vaciaba en la suya, un gesto generoso. Por lo menos si no me curaba -el tequila- me haría olvidar el malestar, le comenté y ambos reímos y pregunte: ¿y cual era la urgencia mi querido Gobernador? –somos hermanos me dijo, y soltó a boca de jarro: “como vez la sucesión”, y mi respuesta fue por inercia: “la veo a través de sus ojos, tú decides, tu eres el Gobernador y tienes mucha popularidad para poner a quieras y hacerlo ganar”. No, no, yo quiero verla a través de tu percepción, me cortó el discurso. A ver, hagamos una quiniela, me dijo. “Tú a quien vez como un prospecto viable y ganador”, no tenía que pensarlo mucho y solté: “creo que Pepe Yunes (José Francisco Yunes Zorrilla) haría un excelente papel como tu sucesor” a lo que respondió: “me parece bien; no andas mal, pero hay otros prospectos tan valiosos como él. Mira, me dijo, Américo Zúñiga ha sido el mejor secretario de despacho que he tenido, aunque creo que está muy joven y le falta experiencia. Pero anota a Pepe y a Américo.
GUARDAMOS UNOS segundos silencio mientras degustábamos el queso. A quien más de los jóvenes, de la nueva sangre del PRI ves viable. Bueno, dije, Adolfo Mota me parece un muchacho valioso; medio cremoso pero valioso. Coincido contigo, terció Fidel. “Y al gordo como lo ves”, ¿a qué gordo te refieres?, pregunte intrigado, y soltó: “a Javier”. Pero Fidel, le acoté. Javier no tiene un cargo de elección popular, y recuerda que es requisito en el PRI, y sin pensarlo me aclaro: “Javier va a ser candidato a diputado Federal por Córdoba, y si gana, creo que sería un buen candidato a la Gubernatura. Anótalo también y titúlalos, “los cuatro magníficos”. El único que llegó a aquella reunión diez minutos antes de que concluyera fue Javier Duarte de Ochoa que saludó muy propio. “Licenciado –me dijo, cuando siempre me llamaba por mi nombre-. Que gusto saludarlo. Fidel habló: platicábamos con Carlos de muchos temas; de como ve al Estado, si vamos bien o mal, que percepción tiene la sociedad del Gobierno, y segundos después se despidió, y yo hice lo propio para dirigirme a mi vehículo, no sin antes razonar: “ya sé por dónde va el Gobernador”, pero antes de abordar me alcanzó Duarte de Ochoa. “Que te dijo”, nada, le respondí. No te hagas, dime. Es más, nos vemos en el Bariloche a las seis de la tarde, me insistió por más que le expliqué mi estado de salud.
A LAS seis de la tarde, sin embargo, estaba en el restaurante sugerido, propiedad de la familia Loyo Ramos –que, también, ya cerró-. Llegamos a la par Javier y el que esto escribe y volvió a preguntar en el privado. ¿Qué te dijo el jefe?, y ante tanta insistencia le conté. “Dice que serías un buen prospecto a la Gubernatura si ganas la elección de diputado Federal por Córdoba”, a lo que Duarte exclamó jubiloso. “Ya chingamos hermano. Voy a ser Gobernador y vamos juntos”. Y en efecto, fue Gobernador pero no fuimos juntos. Los caminos se bifurcaron por grillas palaciegas, por odios que traía contra mi persona quien fue su procurador. Y es que la víspera de su toma de protesta hablamos. Le pregunte: ¿A quién llevas de Procurador? Y la respuesta fue simple: “te digo, pero Off The Record”. Va Reynaldo Escobar. ¿Reynaldo?, pregunte sorprendido. Si, es que necesito un procurador de guerra, y ante mi sorpresa exclamé: no mam… ese wey te va a empinar. Doña Rosa (Borunda) no lo quiere. Un día me pidió que se lo retirara porque alcoholizado como andaba, insistía en caminar junto a ella para pedirle le ayudara para obtener un puesto”, y el comentario fue escuchado por serviles y, por supuesto, llegó a oídos de Reynaldo y me la cobró cara envenenando de paso a Javier contra mi persona. Pero eso es otra historia. Reynaldo murió con mucho sufrimiento a tres habitaciones de la que yo ocupaba en el Hospital Ángeles tras ser trasplantado de un riñón en Abril de 2025. Porque así es el karma.
EN FIN, Fidel Herrera será recordado el jueves en su primer aniversario luctuoso lo mismo que su señora esposa Rosa Margarita Borunda Quevedo de Herrera, y eso cuenta, porque el hombre, el cuenqueño de pura cepa dejó buenos recuerdos, como ha quedado de manifiesto en otros homenajes que el pueblo de Veracruz la ha patentizado. Una oración por el alma de ambos, porque otro Gobernador como el, difícilmente surgirá. OPINA carjesus30@hotmail.com
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