CAMALEÓN |
Alfredo Bielma Villanueva |
2025-03-28 /
22:31:56 |
Los motivos del cambio |
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Son muchas las causas que dieron lugar al enojo social en México, su acumulación auspició la percepción acerca de la necesidad de un cambio en el mando político del país. En el año 2000 la ciudadanía mexicana ya había dado el primer aviso sobre la necesidad del cambio, ratificó ese criterio en 2006, aunque reflejando ciertas dudas. En 2012 la ciudadanía decidió volver a puerto seguro y le regresó al PRI el mando nacional. Pero el PRI no dio la lectura correcta a esa rectificación ciudadana y volvió a las andadas exacerbando al animo nacional, que no tuvo otra alternativa que darle oportunidad a quien por dos ocasiones había insistido en recibir la oportunidad de servir de otra manera al país, así llegó López Obrador a la presidencia de la república, cargando a cuestas sus promesas de campaña: terminaría con la inseguridad en el país solo con ganar la presidencia; las fuerzas armadas regresarían a sus cuarteles; la corrupción desaparecería de la faz gubernativa; servicios médicos de primer nivel. Sin embargo, nada de eso se logró en la gestión pública encabezada por López Obrador, más bien fue todo lo contrario. Así lo dicen con vehemencia de santo los “otros datos” que la realidad proporciona.
Pero hicimos referencia a las muchas causas que originaron el viraje hacia MORENA, citaremos una que en su tiempo fue todo un prodigio de despilfarro impune y soez del dinero público: en 2008 gobernaba el PAN, Calderón presidente, entonces PRI y PRD eran oposición, sus senadores protestaron airadamente el despilfarro insolente de la presidenta del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Elba Esther Gordillo, quien sintiéndose todopoderosa e intocable regaló 59 vehículos Hummers, con cargo al erario público a cada una de las secciones de ese sindicato. Ese acto de ensoberbecido sentimiento de impunidad fue muestra de la condescendencia del gobierno con la lideresa sindical, que siguió en su insolente hasta derramar el vaso, fue cuando Peña Nieto la paró en seco para “guardarla” por algunos años en una penitenciaria demostrándose así que en política nada es para siempre; ni los atropellos, ni la soberbia, en Veracruz, entre otros, Duarte y Winkler lo saben mejor. |
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