“La Historia, cansada de crear se repite”, es una máxima frecuentemente repetida para sugerir que acontecimientos actuales guardan cierta consonancia con algún otro ocurrido en tiempos pasados. Para ejemplificarlo tomamos como referencia los gobiernos encabezados por Lázaro Cárdenas (1934-1940), y Claudia Sheinbaun (2024-2030), y remontarnos a los dos primeros años de gobierno del “Tata” Lázaro, cuando se habló de la jettatura de Calles lo mismo que ahora se comenta de la preeminencia política de López Obrador, en ese interregno quizás haya alguna similitud, aunque muy forzada porque las circunstancias en cada caso son diferentes. Sin embargo, debemos coincidir que en ambos se hace referencia a un nuevo proyecto de nación, el de Cárdenas tomando como guía los principios emanados de la Revolución Mexicana y en el caso actual se insiste en el inicio de un proyecto que no por incierto hace contraste con lo que se tenía en este país antes de 2018. Con Cárdenas se actuaba en acato de la flamante Constitución General de 1917, la Reforma Agraria, la autonomía Municipal, la defensa del patrimonio Nacional, la Libertad de Expresión, la No Reelección, etc., son principios que fueron luz y faro a los gobiernos emanados del Movimiento de 1910. El proyecto de MORENA inició con la deformación constitucional y prosigue en intensa labor para restaurar un sistema con presidencialismo autoritario en el centro, un sistema político que poco a poco y con mucho esfuerzo ya se estaba dejando atrás.
El 10 de abril de 1936 Plutarco Elías Calles salió al exilio acompañado por tres de sus más cercanos amigos, actores políticos de central importancia: Luis L. León. Melchor Ortega y Luis N. Morones, con esa acción concluyó el ciclo de Calles y su denominado Maximato, correlativamente, se consolidó la fuerza política del presidente Lázaro Cárdenas. Durante muchas transiciones en la presidencia de México el expediente Calles- Cárdenas surgía en el comentario ciudadano a causa de un supuesto prurito transexenal de quien dejaba la presidencia, pero la realidad demostró que el poder no se comparte, simplemente se ejerce y si es necesario se aplica aún en contra de quien en su momento funcionó como el gran elector. En estos tiempos en la plaza pública se habla de un mando presidencial bicéfalo, de una presidenta acotada por la fuerza política de su antecesor y de un sector conformado por los “duros” de MORENA que no siempre la acompaña. La salida de Adán Augusto de la JUCOPO del senado proporciona un espacio adicional a la presidenta, ese cambio pudiera ser la primera cuenta de un rosario de subsiguientes remociones. El actual es un año previo a la elección intermedia en la que MORENA y el gobierno se juegan el futuro inmediato. No está la presidenta en un lecho de rosas por el reducido espacio de que dispone, pero en este país, aun ahora, quien está al frente del Poder Ejecutivo aun dispone de la aureola de un gran poder, del cómo usarlo depende su futuro. |
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