Ciertamente, el PRI ganaba todas las elecciones en México, una verdad a medias porque en realidad lo que sucedía es que cuando perdía una elección municipal, arrebataba. Como en toda evolución política la ciudadanía fue madurando su participación electoral, primero en elecciones municipales, estatales después, hasta arribar al relevo presidencial por la vía pacífica del voto. Tiempos hubo en Veracruz en los que cuando el PRI perdía una elección municipal para evitar el acceso opositor se anulaba la elección y se procedía a nombrar un Consejo municipal, obviamente integrado con priistas. Fue en la elección municipal de 1973 cuando se produjo en el PRI el primer gran estremecimiento al perder elección municipal en Coatzacoalcos, Acayucan, Papantla, Poza Rica y Pánuco, algo inédito porque la derrota fue reconocida debido a la gran diferencia de votos a favor de la oposición imposible de revertirse con practicas politiqueras. También se perdió en Jaltipan y Misantla, aunque allí se nombraron Consejos municipales. En Córdoba quedó la duda del triunfo priista, aunque lo memoria de quienes lo vivieron y aun alientan vida tienen para sí que el PRI fue derrotado por el PAN. Igual que en Veracruz, en armonía de los tiempos en San Luis Potosí, capital, el PRI perdió la elección municipal de 1959 ante el candidato independiente, doctor Salvador Nava Martínez, quien en 1981volvió a derrotar al PRI en aquella capital estatal. En 1968 Víctor Correa Rachó candidato panista ganó la elección al PRI para alcalde de Mérida. En 1983 el PAN con Francisco Barrios Terrazas derrotó al PRI en Ciudad Juárez, son algunas de las perlas del rosario que poco a poco fueron señalando que el PRI no era invencible, y después sobrevino la derrota priista del gobierno de Baja California en 1989 con Ernesto Ruffo, del PAN, siguieron Michoacán, Tlaxcala, Nuevo León, Sonora, Zacatecas y nada fue igual para el PRI.
Este sobrevuelo en torno al avance democrático de nuestro país no necesariamente radica en una narrativa de derrotas priistas, aunque, también necesariamente es obligada la referencia al PRI por haber funcionado como la columna vertebral del sistema político mexicano durante más de cincuenta años del siglo XX. Un evento de destacada importancia fue la creación del Instituto Federal Electoral (IFE) porque desde donde se le enfoque existe una correlación entre el marco normativo creado por el sistema político, la existencia del IFE y las sucesivas victorias de la oposición política, PAN y PRD principalmente, sobre el PRI. Impera la ley de la física porque todo lo que sube, baja y no todo es para siempre: el PRI marcó toda una época en las sucesiones políticas de este país, las circunstancias económicas, políticas y sociales fueron cambiando y con ellas la conducta electoral del ciudadano promedio, mucho influyó la relación comercial con la potencia económica mundial que tenemos de vecina, el Acuerdo del Libre Comercio firmado en 1994 establecía cambios en materia electoral, Salinas y Zedillo los implementaron, esa condición política es susceptible de repetirse en estos tiempos de conflictiva relación con dicho vecino, luego entonces no se extrañe que esa relación impacte en nuestro entorno político. Pero, en cuanto a las añejas victorias PRI, como las Oscuras Golondrinas de Gustavo Bécker, esas, no volverán. Y menos con “Alito” y compañía al frente. |
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