Durante su campaña para la presidencia en 2006 Andrés Manuel López Obrador, fiel a su convicción de no pactar con “la mafia del poder”, como gustaba en calificar a la clase política oficialista, rechazó contundentemente el apoyo político ofrecido por la entonces poderosa lideresa del SNTE, Elba Esther Gordillo, a quien calificaba de corrupta, calidad inadmisible en su campaña de proselitismo en ese año. Elba Esther lo hacía porque enfrentaba acidas divergencias con Roberto Madrazo, candidato presidencial priista. De esa manera el popular “Peje” desperdicio la oportunidad de una alianza con la dirigente nacional de un sindicato cuya membresía superaba el millón de afiliados, queda para la especulación si con ese respaldo hubiera vencido a Felipe Calderón, candidato del PAN que lo venció por décimas de diferencia, lo del fraude electoral es narrativa de conveniencia.
En 2012 las circunstancias en el PRI eran muy diferentes a las prevalecientes en 2006, cuando el Todos Unidos Contra Madrazo (TUCOM) al interior de ese partido derivó en una pírrica votación para el candidato presidencial priista, relegado al tercer lugar en cuanto a número de votos obtenidos. En 2012 Peña Nieto fue un atractivo candidato, el PAN candidateó a Josefina Vázquez Mota cuyos alcances demostraron que no es lo suyo ser candidata, y el PRD postuló a un López Obrador menos competitivo que en 2006, y el ganador absoluto fue Peña Nieto. Con esa experiencia a cuestas, López Obrador siguió haciendo lo que quizás es lo único que sabe hacer, y lo hace bien, campaña a ras de tierra, siguió puebleando. Se alejó de “Los Chuchos” apoderados del PRD y creó MORENA alimentado con los cuadros excluidos del grupo “chuchista”, los mejores, por cierto, Muñoz Ledo, Monreal, Ebrard, Ifigenia, Cárdenas, etc. Además, abandonó su posición selectiva y abrió las puertas de MORENA a toda la inconformidad nacional, arribistas incluidos. Lo que ahora se viene descubriendo nos aporta la idea de que en esa indiscriminada afiliación se colaron agentes delincuenciales y, según se está comprobando, ese fue un factor determinante en la elección de 2021 para ganar gubernaturas, diputaciones y alcaldías. Ya una vez convertido en partido hegemónico el pragmatismo hace lo suyo, de allí que el dirigente nacional del SNTE, la organización magisterial nacida en diciembre de 1943, se adjunta al oficialismo y ofrece la incorporación corporativa de sus afiliados a MORENA. Un apetitoso bocado porque el SNTE actualmente afilia a 2. 5 millones de trabajadores de la educación. Aunque, como suele suceder, eso dice el dirigente, pero por experiencia histórica en estos casos cada individuo obedece al estímulo de sus circunstancias. De esta fecha a la elección intermedia todavía va a correr mucha agua e inmundicia. |
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